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LA CELEBRACIÓN DEL 20 aniversario de la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (ASOFOM) permitió dimensionar un fenómeno poco visible fuera del sector financiero: una parte importante del crédito empresarial que hoy circula en México nació fuera de la banca comercial.
El dato es contundente. Cerca del 60% de los negocios obtiene su primera línea de financiamiento a través de una SOFOM. La cifra explica por qué estas entidades pasaron de ser una figura financiera especializada a convertirse en un componente relevante del sistema crediticio nacional.
Durante años, la conversación sobre inclusión financiera se concentró en la expansión bancaria. Sin embargo, fueron las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple las que construyeron relaciones con segmentos productivos que demandaban esquemas más flexibles de financiamiento. Microempresas, transportistas, comerciantes, desarrolladores de vivienda y pequeñas industrias encontraron en ellas una alternativa para acceder a capital de trabajo, adquirir equipo o impulsar proyectos de crecimiento.
La 20ª Convención Nacional de ASOFOM reunió a reguladores, banca de desarrollo, organismos bursátiles e inversionistas. La asistencia de prácticamente todo el ecosistema financiero dejó claro que el sector ya no ocupa una posición secundaria dentro del mercado.
Javier Garza, presidente nacional de ASOFOM, destacó que las SOFOMes se han consolidado como una puerta de entrada al financiamiento formal para miles de MiPyMEs. No se trata de una afirmación menor. Las pequeñas y medianas empresas generan cerca del 70% del empleo en México y aportan más de la mitad del Producto Interno Bruto. Su acceso al crédito sigue siendo uno de los factores que determinan la capacidad de crecimiento de la economía.
Los números reflejan esa evolución. Las 255 SOFOMes afiliadas a ASOFOM administran una cartera cercana a los 192 mil millones de pesos. Además, representan el 68% de la cartera de los Intermediarios Financieros No Bancarios y concentran alrededor del 18% de la cartera total del sistema de intermediación financiera.
La presencia de Ángel Cabrera, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, confirmó que el regulador reconoce el peso alcanzado por estas instituciones. El desafío ahora no gira únicamente alrededor del crecimiento, sino también de temas como gobierno corporativo, ciberseguridad, protección al usuario y fortalecimiento de la supervisión.
Otro mensaje relevante llegó desde Nacional Financiera y Bancomext. Marian Esperanza Aguirre anunció un esquema respaldado por 1,743 millones de pesos para cubrir las primeras pérdidas de financiamientos dirigidos a pequeñas y medianas empresas. La medida refleja una decisión estratégica: utilizar la infraestructura y experiencia de las Instituciones Financieras No Bancarias para acelerar la colocación de crédito productivo.
A veinte años de distancia, las SOFOMes ya no buscan demostrar su utilidad. Las cifras de cartera, cobertura y colocación resolvieron ese debate hace tiempo. La discusión ahora se centra en el papel que desempeñarán dentro de una economía que necesita más inversión, más productividad y más financiamiento para las empresas. En ese escenario, ASOFOM llega a su vigésimo aniversario convertida en una de las organizaciones más influyentes del crédito empresarial en México.

LA COMISIÓN FEDERAL de Electricidad (CFE), dirigida por Emilia Calleja Alor, volvió al mercado con una de las colocaciones de deuda más relevantes de los últimos años. La empresa estatal captó 20 mil millones de pesos mediante la emisión de tres bonos de largo plazo en la Bolsa Mexicana de Valores, una operación que registró una demanda superior a dos veces el monto ofertado. Los recursos serán utilizados para refinanciar pasivos y apoyar proyectos de infraestructura eléctrica, una prioridad para una compañía que mantiene un amplio programa de expansión de redes y capacidad de generación. La respuesta de los inversionistas también envía una señal sobre la percepción que existe respecto a la solidez financiera de la empresa y a su papel dentro de la estrategia energética del gobierno federal.

LA ALIANZA ENTRE Volaris y Viva Aerobus dio un paso importante fuera de México. La aprobación otorgada por la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos acerca a ambas compañías a la creación de Grupo Más Vuelos, una sociedad que busca consolidar una de las plataformas de bajo costo más grandes de la región. Así, las aerolíneas lideradas por Enrique Beltranena y Juan Carlos Zuazua, sumarían más de 200 aviones, una red superior a 360 rutas y la capacidad de transportar más de 60 millones de pasajeros al año. El proceso todavía requiere el visto bueno de la Comisión Nacional Antimonopolio en México, pero el aval estadounidense elimina uno de los obstáculos más relevantes para la operación. De concretarse, el mercado aéreo mexicano tendría un nuevo jugador con una escala difícil de ignorar tanto dentro como fuera del país.
EL PESO MEXICANO sigue sorprendiendo a quienes anticipaban una depreciación más acelerada. La más reciente Encuesta Citi de Expectativas mostró una mejora en los pronósticos para el tipo de cambio, con analistas que ahora estiman un cierre de año en 17.50 pesos por dólar, por debajo de las previsiones anteriores. El ajuste también alcanzó las expectativas para 2027, reflejando una visión más favorable sobre la moneda mexicana en un contexto de estabilidad macroeconómica y tasas de interés que continúan resultando atractivas para los inversionistas. Al mismo tiempo, las estimaciones de crecimiento económico registraron una ligera mejoría, mientras que las perspectivas de inflación y política monetaria permanecieron prácticamente sin cambios.

LA SECRETARÍA DE Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, volvió a utilizar los instrumentos de defensa comercial para frenar importaciones que, a juicio de la autoridad, estaban afectando a la industria nacional. El gobierno mexicano determinó imponer una cuota compensatoria a los perfiles y barras de aluminio provenientes de China, después de concluir que existían prácticas de dumping que provocaron presión sobre precios, ventas y márgenes de rentabilidad de los productores locales. La investigación fue promovida por Indalum y Cuprum, dos de los principales jugadores del sector, que argumentaron un deterioro en las condiciones de competencia.
