Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 31 segundos
HAY PÉRDIDAS QUE aparecen de inmediato en los estados financieros y hay otras, más peligrosas, que se esconden entre la operación diaria hasta convertirse en un agujero negro para la rentabilidad. El robo y extravío de activos pertenece a esta segunda categoría.
De acuerdo, Samsara, que dirige Sanjit Biswas, en su más reciente estudio, elaborado con base en entrevistas a mil 500 ejecutivos financieros de siete países, pone números a una problemática que durante años permaneció fuera del radar de muchos consejos de administración: el costo real de no saber dónde están los activos de una empresa.
Las cifras llaman la atención. Según el reporte, las organizaciones medianas que carecen de sistemas de rastreo pueden perder hasta 230 millones de pesos anuales entre activos robados, extraviados y las consecuencias operativas derivadas de esas pérdidas.
El dato más preocupante no es necesariamente el monto, sino la tendencia. México encabeza el crecimiento en robo de activos de alto valor entre los países analizados. El 62% de las organizaciones afirma que este problema ha aumentado durante los últimos cinco años. Estamos frente a una amenaza que ya dejó de ser exclusivamente de seguridad para convertirse en un problema de productividad, competitividad e incluso crecimiento empresarial.
Lo interesante es que las mayores pérdidas no provienen de la maquinaria pesada que suele acaparar titulares. El verdadero drenaje financiero ocurre con activos relativamente pequeños. Herramientas, sensores, refacciones especializadas y generadores con valores inferiores a 170 mil pesos representan el 72% de los costos operativos asociados a pérdidas y robos.
Se trata de la clásica muerte por mil cortes. Una herramienta que desaparece hoy. Un sensor que nadie encuentra mañana. Una refacción que se extravía la siguiente semana. Individualmente parecen incidentes menores; acumulados terminan convirtiéndose en millones de pesos.
Y las consecuencias van mucho más allá del reemplazo físico. Cuando un activo crítico desaparece, se detienen proyectos, se rentan equipos de emergencia, se pagan penalizaciones contractuales y se genera una cadena de ineficiencias que pocas veces llega a reflejarse correctamente en los estados financieros.
Ahí están los casos que comienzan a documentarse. Total Safety, empresa especializada en soluciones de seguridad industrial, reportó que tras implementar herramientas de visibilidad en tiempo real espera reducir prácticamente a cero los activos no devueltos y disminuir drásticamente los tiempos de búsqueda de equipos. La meta es recuperar millones de dólares que antes se perdían entre ineficiencias operativas.
El fenómeno no es exclusivo de una industria. Constructoras, operadores logísticos, empresas de transporte, firmas energéticas y compañías de infraestructura enfrentan exactamente el mismo desafío. Organizaciones como Cemex, Pinfra, Grupo México Transportes, Ferromex o cualquier gran operador con cientos o miles de activos distribuidos en distintas ubicaciones saben que la falta de control puede convertirse rápidamente en un problema financiero.
STRIPE Y ADVENT INTERNATIONAL presentaron una oferta conjunta para adquirir PayPal, en una operación valuada en más de 53 mil millones de dólares, lo que podría convertirse en uno de los movimientos más relevantes del sector global de pagos digitales. De acuerdo con información difundida por fuentes cercanas a las negociaciones, la propuesta plantea pagar 60.50 dólares por acción, una prima significativa respecto a la cotización reciente de la compañía. La oferta cuenta además con respaldo financiero por cerca de 50 mil millones de dólares aportados por instituciones bancarias. Aunque PayPal aún no ha respondido formalmente, Stripe y Advent buscan avanzar en las conversaciones durante las próximas semanas. La operación surge en un contexto de creciente competencia para PayPal frente a plataformas como Apple Pay, Google Pay y otras soluciones digitales de pago. En los últimos años, la empresa ha enfrentado una desaceleración en su crecimiento y una importante pérdida de valor de mercado.

GRUPO KUO REPORTÓ resultados mixtos durante el segundo trimestre de 2026, afectados principalmente por la debilidad de su división de consumo. El conglomerado mexicano registró una caída de 8.5% en ingresos, mientras que su flujo operativo retrocedió 16.6% en comparación con el mismo periodo del año anterior. La empresa atribuyó el desempeño a menores precios en el negocio porcícola de Kekén, una menor contribución de su participación en Herdez Del Fuerte y presiones sobre los márgenes operativos. Como consecuencia, la utilidad neta se desplomó alrededor de 60%. De acuerdo con Alejandro de la Barreda, director general de Kuo, el aumento de las importaciones de carne de cerdo desde Estados Unidos generó una mayor oferta en el mercado mexicano y presionó los precios. En contraste, la división industrial mostró un mejor desempeño gracias al crecimiento de Dynasol, su negocio de hule sintético.

VOLARIS ANUNCIÓ QUE se convertirá en la primera aerolínea mexicana en ofrecer conexión a internet mediante la red satelital de Starlink, servicio que comenzará a incorporarse a su flota a partir de 2027. La compañía equipará más de 150 aeronaves con tecnología de conectividad de órbita terrestre baja desarrollada por SpaceX, lo que permitirá a los pasajeros acceder a internet de alta velocidad durante todo el vuelo. De acuerdo con Enrique Beltranena, director general de Volaris, la iniciativa forma parte de la estrategia de la empresa para mejorar la experiencia de viaje sin modificar su modelo de bajo costo. El proyecto también está alineado con los planes de Indigo Partners, firma inversionista que impulsa la adopción de Starlink en varias aerolíneas de su portafolio. La nueva tecnología busca ofrecer una conexión más estable y eficiente a bordo. Con este anuncio, Volaris apuesta por fortalecer su competitividad en el mercado aéreo mexicano.
LA DETECCIÓN DE un caso de Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en Chihuahua encendió las alertas del sector pecuario mexicano al extender la presencia de la plaga a uno de los principales estados exportadores de ganado en pie hacia Estados Unidos. Con este nuevo reporte confirmado por Senasica, sólo Sonora, Baja California y Baja California Sur permanecen libres de casos positivos. Aunque especialistas aclaran que se trata de un problema exclusivamente zoosanitario y que no representa riesgos para el consumo de carne de res, las restricciones sanitarias están elevando los costos de producción para los ganaderos. Las medidas de control incluyen tratamientos obligatorios, inspecciones y mayores procesos de trazabilidad. Además, la situación coincide con reportes de casos en Texas y Nuevo México, lo que mantiene la atención de las autoridades de ambos países.
