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Después de más de una década de crecimiento ininterrumpido, las remesas a México registraron en 2025 su primera caída anual desde 2013. El flujo de recursos enviados por mexicanos en el exterior sumó 61,791 millones de dólares, una contracción de 4.6% anual, de acuerdo con el más reciente análisis de BBVA Research con datos del Banco de México.
El dato marca un punto de inflexión estructural en uno de los principales pilares financieros de millones de hogares mexicanos y obliga a replantear expectativas para 2026, en un entorno marcado por mayor control migratorio en Estados Unidos, menor dinamismo económico y un peso mexicano más fuerte.
El fin de una racha que duró 11 años
Entre 2013 y 2024, las remesas prácticamente se triplicaron, al pasar de 23,090 millones de dólares a 64,746 millones, impulsadas por el crecimiento del empleo en Estados Unidos y la expansión del número de migrantes mexicanos. Sin embargo, 2025 rompió definitivamente esa tendencia.
Aunque la caída fue menor a la anticipada a mediados del año, el ajuste confirma que el ciclo expansivo llegó a su límite. El único dato alentador fue diciembre, cuando las remesas crecieron 1.9% anual, rompiendo una racha de ocho meses consecutivos de descensos.
Estados Unidos explica casi todo el comportamiento
No es casualidad que 97.1% de las remesas que llegan a México provengan de Estados Unidos. El problema es que el contexto cambió de forma radical.
La frontera sur estadounidense se mantiene prácticamente sellada para migrantes no documentados. En diciembre de 2025, la Patrulla Fronteriza reportó apenas 6,478 aprehensiones, un mínimo histórico si se compara con las 250,000 registradas en diciembre de 2023.
Esto implica que ya no están llegando nuevos migrantes mexicanos en volumen suficiente como para sostener el crecimiento de las remesas.
Trump 2.0 y la política migratoria más agresiva en años
Durante 2025, el ICE deportó a 320,000 migrantes, la cifra más alta de los últimos 12 años. A diferencia de periodos previos, la mayoría de las deportaciones ocurrió dentro del territorio estadounidense, afectando a personas con varios años de residencia.
Este cambio es crítico, porque reduce directamente la base de personas capaces de enviar dinero a México, aun cuando mantengan vínculos familiares en el país.
¿Por qué otros países sí crecieron y México no?
El contraste regional es contundente. Mientras México cayó, las remesas en América Latina y el Caribe crecieron en promedio más de 16% en 2025, con aumentos espectaculares en:
- Honduras (+25.3%)
- Guatemala (+18.7%)
- El Salvador (+17.8%)
- Colombia (+10.6%)
La explicación es demográfica y migratoria, el crecimiento reciente de migrantes hacia Estados Unidos provino de Sudamérica y Centroamérica, no de México. Entre 2021 y 2023, el aumento de migración mexicana no autorizada fue apenas del 6% del total.
Guanajuato, Michoacán y Jalisco siguen liderando
A pesar de la caída nacional, Guanajuato se convirtió en 2025 en el mayor receptor de remesas del país, con 5,515 millones de dólares, desplazando a Michoacán y Jalisco.
En total, nueve estados concentraron el 62% de las remesas nacionales, lo que confirma que este ingreso sigue siendo altamente relevante a nivel regional, incluso en un entorno de desaceleración.
Además, nueve entidades lograron crecer, encabezadas por Baja California (+22.2%), Campeche y Guerrero, lo que muestra que el impacto no fue homogéneo.
Tres riesgos clave para las remesas en 2026
BBVA Research identifica tres factores de riesgo estructural para el flujo de remesas en 2026:
1. Desaceleración económica en Estados Unidos
El empleo estadounidense pasó de crear 2 millones de puestos en 2024 a solo 584,000 en 2025, lo que limita la capacidad de envío de recursos.
2. Endurecimiento migratorio sostenido
Con más de 4.3 millones de mexicanos en situación migratoria irregular, una política más agresiva podría tener impactos más visibles y rápidos.
3. Apreciación del peso mexicano
La fortaleza del peso en 2025 y principios de 2026 podría reducir hasta en 15% el poder adquisitivo real de las remesas, afectando sobre todo a hogares rurales y semiurbanos.
Un golpe moderado, pero con implicaciones profundas
Aunque BBVA Research no anticipa un impacto severo en el consumo ni en la balanza de pagos, la señal es clara: las remesas dejaron de ser una fuente automática de crecimiento.
Más que un ajuste coyuntural, 2025 marca el inicio de una nueva etapa, en la que las remesas dependerán menos de la inercia y más de factores estructurales como migración, empleo y tipo de cambio.
