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La economía mexicana atraviesa un momento complejo. Durante el segundo semestre de 2025, el crecimiento acumulado apenas alcanza el 0.4% anual, arrastrado por una contracción industrial del 1.3%. Sin embargo, en este escenario de incertidumbre, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) emergen como un pilar fundamental para mantener activo el mercado interno.
Según el informe Situación Regional Sectorial 25S2 de BBVA México, las mipymes representan el 71.3% del empleo y el 45.7% del valor agregado en la economía nacional. Su papel es decisivo en un entorno marcado por la reducción del gasto público, la moderación de la inversión privada y los efectos de los aranceles bilaterales entre México y Estados Unidos.
Servicios, resiliencia y digitalización: los nuevos motores del crecimiento
Mientras el sector industrial se contrae, los servicios avanzan 1.1% y las actividades primarias crecen 4.5%, amortiguando el impacto de la desaceleración. En paralelo, el ecosistema digital financiero vive una expansión acelerada. Entre 2017 y 2024, las cuentas bancarias ligadas al celular pasaron de 13.6 a 95.6 millones, y las operaciones SPEI se multiplicaron por siete.
México cuenta hoy con 130 millones de líneas móviles activas, y BBVA México lidera este proceso con más de 30 millones de clientes digitales. Las apps bancarias, fintech y wallets se consolidan como plataformas de dos lados, conectando usuarios y proveedores con pagos integrados, recargas y crédito digital. El reto no es tecnológico, sino regulatorio: garantizar interoperabilidad, portabilidad de datos y reglas de acceso no discriminatorias.
Una economía a dos velocidades
El informe revela una recuperación desigual entre regiones. Guerrero (6.8%) y Oaxaca (5.6%) lideran el crecimiento gracias a la reconstrucción post-Otis y al impulso del Corredor Interoceánico. En contraste, Tabasco (-4.3%) y Campeche (-3.2%) enfrentan caídas por el fin de los megaproyectos y la debilidad petrolera.
En el norte y centro del país, CDMX (1.8%), Zacatecas (1.6%) y Baja California Sur (1.3%) muestran resiliencia, impulsadas por el turismo y los servicios empresariales. Esta dinámica confirma una economía “a dos velocidades”: el norte industrial capitaliza el nearshoring, mientras el sur avanza hacia una economía basada en servicios, comercio y consumo local.
Mipymes en expansión
Entre 2018 y 2024, las mipymes crecieron 14%, alcanzando 5.46 millones de unidades económicas, lo que representa el 99.8% del total. Puebla (+23.5%), Hidalgo (+20.9%) y Estado de México (+20%) lideran el crecimiento, mientras que la CDMX muestra un leve retroceso (-0.6%), reflejando un desplazamiento hacia zonas con menores costos y mayor dinamismo industrial.
El empleo formal creció en 17 de las 32 entidades, encabezado por el Estado de México (+3.7%) y Nuevo León (+2.9%). Las exportaciones aumentaron en 14 estados, con fuertes expansiones en Chihuahua (+35.7%), Jalisco (+33.2%) y Zacatecas (+31.9%).
Mujeres en la economía
Las mujeres representan el 43.2% del personal ocupado, frente al 41.3% en 2018. Este avance de 4.6% se dio principalmente en servicios sociales, educativos y de salud. Oaxaca (52.6%) y Guerrero (50.3%) lideran en participación femenina, mientras que Coahuila, Baja California y Durango registraron aumentos superiores al 8% en el periodo.
Industria automotriz
La industria automotriz, que aporta el 4.9% del PIB total y el 23.6% del manufacturero, enfrentó una contracción de 2.1% en el primer semestre de 2025. Los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos provocaron una caída de 2.8% en exportaciones por unidades y de 3.8% en valor, afectando principalmente al mercado estadounidense.
La inversión extranjera directa en el sector cayó 27.8%, reflejando la incertidumbre comercial. No obstante, el mercado interno mostró resiliencia: las ventas locales crecieron 3.8% anual, el crédito automotriz aumentó 14.8% y las ventas de vehículos híbridos y eléctricos subieron 38.5%.
Tipo de cambio
El estudio revela que la competitividad mexicana depende más de su integración productiva regional que de la paridad cambiaria. Una depreciación de 1% en el tipo de cambio real incrementa las exportaciones manufactureras apenas en 0.04%, y en la industria automotriz el efecto es aún menor.
Más del 40% del valor agregado de las exportaciones proviene de insumos extranjeros, especialmente en el sector automotriz, lo que reduce el impacto del tipo de cambio en la competitividad.
