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LA INFLACIÓN EN México no es que una catástrofe macroeconómica, porque en realidad hemos visto como se van incrementando los precios, y es justo que pegan en algo mucho más elemental, y es que el dinero alcanza menos a la población.
No es una cuestión de porcentajes y números que entienden los economistas, hablamos de hábitos que se ajustan a la fuerza. Comprar comida, pagar transporte o salir a comer fuera de casa se ha vuelto, otra vez, un ejercicio de cálculo.
En términos técnicos, nuestro país no enfrenta una inflación fuera de control. No hay una espiral precios‑salarios ni un rompimiento de expectativas. El problema es que la inflación se está manifestando justo donde más duele, vemos como los aumentos se concentran en bienes esenciales y de alta frecuencia de consumo, lo que amplifica su impacto social, aunque el promedio general parezca manejable.
Un ejemplo que nos ayuda a entender mejor esto se da con todos los incrementos que se han dado en el precio del jitomate, pues no solo encareció un producto básico; arrastró costos en fondas, restaurantes, pequeños negocios y hogares. Una variación fuerte en un insumo cotidiano tiene efectos en cadena que no siempre se reflejan de inmediato en el índice general, pero sí en la percepción económica de millones de personas.
No es el jitomate en sí el problema, sino lo fácil que resulta que un desajuste en la oferta detone una ola de aumentos.
La respuesta del Gobierno de Claudia Sheinbaum ha sido insistir en que se trata de fenómenos temporales, asociados a factores climáticos, logísticos o externos. El argumento tiene sustento, pero la reiteración de episodios “temporales” empieza a generar escepticismo. Cuando los choques se repiten, dejan de ser excepcionales y se convierten en parte del paisaje económico.
Las Secretarías de Economía y Agricultura, que encabezan Marcelo Ebrard y Julio Berdegué, respectivamente; han ofrecido herramientas de contención que van desde subsidios a combustibles, acuerdos de precios, supervisión de mercados y confianza en la política monetaria del Banco de México.
Estas medidas ayudan a amortiguar, pero solo son un paliativo. La inflación actual expone una fragilidad en cadenas de suministro vulnerables, producción agropecuaria sensible al clima, costos logísticos elevados y una alta dependencia de factores externos.
Además, existe tensión entre estabilidad macroeconómica y bienestar cotidiano. El gobierno cuida el equilibrio fiscal y evita estímulos amplios, una decisión responsable desde la ortodoxia financiera. Pero la prudencia macro no siempre se traduce en alivio inmediato para el consumidor. No toda inflación se combate con tasas de interés, especialmente cuando nace del lado de la oferta.
El riesgo real no es una crisis inflacionaria clásica es que el encarecimiento de la vida se normalice y la respuesta pública se limite a administrar la coyuntura. La inflación, más que un dato, es una prueba constante de coordinación, anticipación y capacidad de gobierno. Y esa prueba, hoy, sigue abierta.

SILVERBLUE, QUE DIRIGE César Urrea, fortaleció su posición en el mercado financiero mexicano con la adquisición de los fondos de deuda privada Mezzanine México, anteriormente gestionados por Vector Partners. Estos vehículos fueron utilizados para financiar proyectos de expansión en sectores estratégicos de la economía como el nearshoring, el turismo y la manufactura. La operación incluye el relanzamiento de la plataforma Mezzanine México, considerada una de las primeras iniciativas de deuda privada estructurada en el país. El fondo original fue lanzado en 2017 y logró captar más de 2 mil millones de pesos con el respaldo de inversionistas institucionales. SilverBlue ya avanza en la estructuración de un segundo fondo de deuda privada por 4 mil millones de pesos.

DURANTE MARZO, LOS inversionistas extranjeros retiraron capital del mercado accionario mexicano por primera vez en seis meses, esto en un entorno global dominado por mayor incertidumbre y aversión al riesgo. Las salidas, cercanas a los mil 280 millones de dólares según cifras del Banco de México, que encabeza Victoria Rodríguez, rompieron la racha más larga de entradas de capital observada desde 2019. Este ajuste redujo el saldo total de inversión extranjera y reflejó un cambio en la percepción de riesgo hacia los mercados emergentes. El movimiento coincidió con caídas en las bolsas locales, un repunte del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y el fortalecimiento global del dólar.

ANTE EL AUMENTO de la inseguridad en México, así como de los costos de combustible y salarios, los costos de transporte de mercancías han aumentado entre 20 y 30 por ciento, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Agentes de Carga. La organización presidida por Eva María Muñoz advierte que la violencia ya no se limita al robo de mercancías, sino que ahora incluye agresiones, secuestros y desapariciones temporales de operadores, esta situación ha incrementado la contratación de servicios de seguridad, un costo adicional que las empresas ya no pueden absorber. De acuerdo con Amacarga, estos gastos inevitablemente se trasladan al cliente final, y este 2026 ha sido especialmente complicado por la persistencia de robos y ataques al transporte de carga.

LA SECRETARÍA DE Infraestructura, Comunicaciones y Transportes dará a Magnicharters un plazo para presentar un plan correctivo, tras su paro de operaciones. La medida será coordinada por la Agencia Federal de Aviación Civil, que encabeza Emilio Avendaño, y se busca atender los hallazgos detectados y garantizar condiciones seguras de operación. De no acreditar la solvencia requerida, podría revocar de forma definitiva la concesión y el Certificado de Operador Aéreo. Desde enero la AFAC realizó una verificación técnica administrativa conforme a la Ley de Aviación Civil. Aunque la aerolínea cumplía con las medidas de seguridad operacional, se le exigió solventar observaciones financieras.
