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De acuerdo con la Nota Oportuna de Inflación de Banamex, el arranque de 2026 marcó un punto de inflexión para los precios en México. En enero, la inflación general interrumpió la tendencia descendente observada hacia el cierre de 2025 y se ubicó en 3.79% anual, desde 3.69% en diciembre. El principal motor de este movimiento fue la inflación subyacente, que subió a 4.52%, su lectura más elevada en casi dos años.
El dato no sorprende del todo a los analistas, pero sí confirma que el proceso de desinflación enfrenta límites estructurales. Aunque los componentes más volátiles permanecen relativamente contenidos, las presiones internas siguen presentes y se reflejan con claridad en mercancías y servicios.
La inflación subyacente vuelve a tomar protagonismo
Según la Nota Oportuna de Inflación de Banamex, el índice subyacente —que excluye agropecuarios y energéticos— aumentó 0.60% mensual en enero, muy por encima de su promedio histórico para ese mes. A tasa anual, el avance hasta 4.52% representa su nivel más alto desde abril de 2024.
Incluso al ajustar por estacionalidad, la señal es clara. Banamex estima que la inflación subyacente mensual anualizada se elevó a 6.0%, desde 4.0% el mes previo, lo que apunta a un repunte significativo de las presiones al interior de la economía, pese a un crecimiento que se mantiene moderado.
Mercancías: alimentos presionan al alza
Dentro del componente subyacente, el mayor impulso provino de las mercancías, cuya inflación anual aumentó a 4.56%. El factor clave fue el comportamiento de las mercancías alimenticias, afectadas por los incrementos al IEPS en bebidas y tabaco, que se reflejaron de manera casi inmediata en los precios al consumidor.
Las mercancías no alimenticias, en contraste, mostraron cierta moderación, lo que ayudó a compensar parcialmente el avance de los alimentos. Sin embargo, Banamex advierte que hacia adelante podrían observarse presiones adicionales derivadas de los aranceles que entraron en vigor a inicios de 2026, aunque estos efectos se manifestarían de forma gradual y podrían mitigarse por la apreciación reciente del tipo de cambio.
Servicios: el ajuste más lento de la inflación
La inflación de servicios continúa siendo uno de los componentes más persistentes. En enero, su variación anual se ubicó en 4.48%, desde 4.35% el mes anterior, con incrementos en vivienda, educación y otros servicios.
De acuerdo con Banamex, este comportamiento refleja el impacto acumulado de los costos laborales, particularmente de los aumentos salariales, que tienden a trasladarse a precios con mayor lentitud pero de manera más duradera. Por ello, la convergencia de la inflación de servicios hacia su promedio histórico será gradual y no inmediata, incluso en un entorno de menor dinamismo económico.
Inflación no subyacente: alivio temporal
El componente no subyacente mostró un comportamiento más benigno. En enero registró una inflación anual de 1.39%, muy por debajo de su promedio histórico. Este resultado estuvo influido por la caída en precios agropecuarios, especialmente en frutas y verduras, así como por un desempeño contenido de los energéticos.
No obstante, Banamex anticipa que este componente podría normalizarse gradualmente conforme avance el año, a medida que los precios agropecuarios regresen a niveles más cercanos a su media de largo plazo, mientras que los energéticos se mantendrían relativamente estables por la evolución de las referencias internacionales.
El balance para 2026: inflación más resistente
En su escenario central, Banamex estima que la inflación general cerrará 2026 en 4.2%, mientras que la inflación subyacente lo haría en 4.3%. Entre los riesgos al alza destacan los efectos de segundo orden derivados de impuestos y aranceles, así como un mayor traspaso del salario mínimo al resto de los salarios. Del lado contrario, una mayor holgura económica y un tipo de cambio apreciado podrían ayudar a moderar las presiones.
