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El domingo se celebra el día de las madres, y es buen momento para recordar que la maternidad no sólo transforma la vida personal, también redefine por completo la relación con el trabajo. Hoy, 17.7 millones de madres sostienen una doble jornada que casi nunca entra en las estadísticas completas, pues trabajan en empleo remunerado por un lado, y horas invisibles de cuidado por el otro.
Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que encabeza Valeria Moy, las mujeres destinan en promedio 35 horas semanales al trabajo no remunerado, más del doble que los hombres. Esa cifra por sí sola explica gran parte de la desigualdad laboral que persiste.
Las mujeres destinan en promedio 35 horas semanales al trabajo no remunerado, más del doble que los hombres. Ese tiempo, invertido en tareas domésticas y de cuidado, marca una diferencia inmediata en las trayectorias laborales. Port lo tanto, no es casualidad que casi 60% de las madres en el país se encuentre en condiciones de empleo precario, con menor acceso a seguridad social, estabilidad y prestaciones.
Siete de cada diez mujeres mayores de 15 años son madres. Aun así, participar en el mercado laboral implica hacerlo en desventaja. La maternidad sigue asociada a menores ingresos y mayores niveles de informalidad frente a los hombres y también frente a mujeres sin hijos.
¿La razón? Los empleos formales continúan exigiendo disponibilidad completa, horarios rígidos y presencia constante, perfiles difíciles de sostener cuando el cuidado no tiene alternativas suficientes.
Ocho de cada diez madres que trabajan han tenido que modificar su jornada o reducir su carga laboral para equilibrar ambas responsabilidades. Es una negociación continua con el tiempo, que en muchos casos termina por empujarlas hacia esquemas informales. Ahí encuentran cierta flexibilidad, pero a costa de ingresos más bajos y ausencia de derechos laborales.
El impacto económico es directo. Conforme aumenta el número de hijos, disminuye el ingreso promedio mensual de las mujeres. Las madres con cinco hijos o más perciben alrededor de 7 mil 823 pesos, casi 29% menos que una mujer sin hijos. En los hombres, esa relación no se presenta: la paternidad no implica un castigo salarial.
En medio de estos datos sobresale un tema sin resolver, y es la falta de infraestructura de cuidados. El 62% de los niños de entre cero y cinco años no está inscrito en guarderías, centros de cuidado o preescolar. Sin redes institucionales suficientes, el cuidado se resuelve en casa y, casi siempre, por las mujeres. Por eso, 88% de las madres fuera del mercado laboral se dedica exclusivamente al hogar, frente a sólo 17% de los padres.
El rezago también se refleja en la legislación. La licencia de maternidad no ha tenido cambios de fondo en décadas, mientras que los permisos de paternidad siguen siendo limitados. El resultado es un marco que no acompaña la transformación social ni las necesidades actuales de las familias.
Las propuestas están sobre la mesa, desde ampliar la cobertura de guarderías, integrar a madres en la informalidad al sistema de cuidados, facilitar el regreso al trabajo tras pausas por maternidad y consolidar esquemas laborales flexibles. Implementarlas no sólo incide en la vida cotidiana de millones de mujeres; también impacta en la productividad y en la economía en su conjunto.

LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ está de plácemes, ya que hubo un repunte en la venta de vehículos en México, sin duda un indicador que matiza el desempeño reciente de la economía. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), que preside Guillermo Rosales Zárate, durante abril se rompió récord con 118,859 autos vendidos. mientras otros componentes del consumo muestran debilidad, el sector automotriz avanza impulsado por crédito, remesas y empleo resiliente. La irrupción de marcas chinas añade presión competitiva y redefine el mapa del mercado, aun así, el contraste entre ventas dinámicas y una producción casi estancada plantea dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento.

EL AICM AUMENTARÁ operaciones por hora, de 44 a 46, presionando todavía más a la principal puerta aérea del país. Aumentar dos operaciones por hora alivia parcialmente la demanda, pero no resuelve la saturación estructural, que vive la terminal aérea que dirige Juan José Padilla.Las mejoras en infraestructura, como las nuevas calles de rodaje, amplían el margen operativo, aunque de forma limitada. Todo va más allá de autorizar más vuelos, se requiere sostener eficiencia y calidad en el servicio. Los horarios críticos en terminales y pistas continúan marcando el ritmo de un aeropuerto al límite. Y sí, no es una medida permanente, se trata de algo temporal no de una solución definitiva. Sin una visión de largo plazo, cada incremento será apenas un respiro momentáneo.

LOS TEMAS SINDICALES se tocaron durante la mañanera de este miércoles, La presidenta Claudia Sheinbaum abordó en su conferencia mañanera los conflictos laborales recientes en el Monte de Piedad y el antecedente de la llantera Tornel. En ambos casos, la huelga exhibió tensiones que trascienden a una sola empresa y están alcanzando a todo el entorno laboral. En Tornel la huelga logró encauzarse hacia una salida negociada, mostrando que el diálogo aún es viable bajo presión, por lo que ese precedente contrasta con la incertidumbre que todavía rodea al Nacional Monte de Piedad. Ahí, la mandataria planteó una ruta apegada al contrato colectivo. El dirigente sindical, Arturo Zayún, mantiene una postura cautelosa, esperando la propuesta de la Secretaría del Trabajo. La experiencia de Tornel sugiere que los tiempos y la interlocución son determinantes. Ahora, el desenlace en Monte de Piedad marcará si ese camino puede repetirse o si la tensión se prolonga.

EN LOS MERCADOS internacionales, Bancomext, que capitanea Roberto Lazzeri, volvió a encontrar apetito por deuda mexicana, colocando 500 millones de dólares, con una demanda que cuadruplicó la oferta, confirmando que aún hay confianza en su perfil financiero. El instrumento, alineado a estándares de Basilea III, fortalece su capital sin perder flexibilidad. El destino de esos recursos tiene la promesa de impulsar a empresas exportadoras y sectores estratégicos. Ahí es donde la banca de desarrollo suele enfrentar su mayor prueba: traducir financiamiento en actividad productiva.
