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En un escenario de alta complejidad económica, el secretario general de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) y aspirante a la presidencia del organismo, Augusto Ramos, alertó que el sector cerró el año 2025 con un crecimiento de 0%. Esta cifra representa una señal clara de estancamiento que, según el dirigente, no constituye una crisis total, pero sí una alerta seria que obliga a replantear las políticas de conducción del sector para los próximos años.
Durante una gira de trabajo por entidades como el Estado de México, Guanajuato y Nuevo León, Ramos informó que los datos de un exit pool ya le otorgan una ventaja competitiva rumbo a la presidencia de la cámara para el periodo 2026. El precandidato subrayó que el desempeño del autotransporte es el termómetro más fiel de la economía nacional, por lo que un crecimiento nulo confirma una debilidad generalizada en el dinamismo de la carga en todo el país.
Impacto de la incertidumbre comercial y el sector automotriz
Ramos señaló que la incertidumbre derivada de la imposición de aranceles ha comenzado a impactar directamente el movimiento de mercancías, afectando de forma crítica a sectores estratégicos como el automotriz. Detalló que las plantas ensambladoras, que habitualmente detenían operaciones por dos semanas en diciembre, han ampliado sus paros técnicos hasta un mes completo durante este cierre de año.
Esta parálisis productiva frena de manera transversal toda la cadena logística, incluyendo el traslado de acero y autopartes. El dirigente explicó que, dado que cada vehículo implica el movimiento de más de 3,000 componentes, la detención de las plantas genera un efecto dominó que refuerza la urgencia de contar con una representación gremial con mayor capacidad de gestión ante las autoridades federales.
Crisis estructural: déficit de operadores y trámites detenidos
Uno de los puntos más críticos expuestos por Ramos es la falta de capital humano, con un déficit que ya supera los 50,000 operadores en el país. Esta situación ha provocado que cerca de 90,000 camiones permanezcan fuera de operación, convirtiéndose en un problema estructural que frena el crecimiento del sector y que requiere de un programa nacional de formación continua con apoyo del gobierno.
A la escasez de personal se suma el severo rezago administrativo en la emisión de licencias federales por parte de la SICT. Ramos ejemplificó la gravedad del asunto mencionando que, tan solo en Nuevo Laredo, existen aproximadamente 1,500 operadores detenidos debido a la falta de citas para tramitar sus documentos, lo que agrava la saturación de una infraestructura vial donde el 40% de las carreteras no federales presentan condiciones deficientes.
Hacia una renovación en la conducción de CANACAR
El precandidato concluyó que la saturación de las rutas, diseñadas hace más de dos décadas, ha elevado los tiempos de traslado entre un 40% y un 60%, encareciendo los costos logísticos para todos los empresarios. Ante este panorama, los agremiados coincidieron en la necesidad de una cámara más presente que acompañe tanto a pequeños como a grandes transportistas en la homologación de normas de movilidad.
Finalmente, Ramos enfatizó que cerrar el 2025 en niveles de crecimiento cero obliga a tomar decisiones inmediatas y valientes. Su propuesta busca transformar a la CANACAR en un instrumento útil que ofrezca soluciones tangibles en materia de seguridad y profesionalización, construyendo un rumbo sólido para enfrentar los retos económicos previstos para el 2026.
