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- La brecha digital en México 2025 se profundiza: mientras CDMX alcanza 94.1% de conectividad, Chiapas apenas llega al 56.4%, la falta de inversión tecnológica y políticas de inclusión digital agrava la desigualdad y frena el desarrollo frente al mundo
- En entrevista con Norte Digital de Banorte, líderes de OXXO destacaron cómo su estrategia phygital impulsa la inclusión financiera al integrar tecnología, datos y presencia física para ofrecer servicios accesibles y personalizados en todo México
En una comunidad rural de Chiapas, una niña camina varios kilómetros para encontrar señal y poder conectarse a su clase en línea. Mientras tanto, en Monterrey, un estudiante accede a plataformas de inteligencia artificial desde su casa con fibra óptica. Ambas escenas ocurren en el mismo país, en el mismo año: 2025. Pero representan dos realidades tecnológicas completamente distintas que suceden en el mismo país.
Los datos más recientes de la ENDUTIH 2024, publicados por el INEGI en julio de 2025, confirman lo que ya se percibe en el día a día: la brecha digital en México 2025 no solo persiste, sino que se profundiza.
En la Ciudad de México, el 94.1% de los hogares tiene acceso a internet. En Chiapas, apenas el 56.4%. Oaxaca y Guerrero no están mucho mejor, con 60.1% y 62.7% respectivamente. Esta disparidad no es solo una cuestión de conectividad: es el reflejo de la desigualdad tecnológica que atraviesa al país y que profundiza la pobreza en ciertas zonas.
La falta de inversión en infraestructura tecnológica, sumada a la ausencia de una política nacional de inclusión digital, ha generado un círculo vicioso.
Los estados con menor acceso a internet coinciden con los de mayor pobreza multidimensional. Sin conectividad, los estudiantes quedan rezagados, los emprendedores no pueden competir y los ciudadanos pierden acceso a servicios esenciales. La tecnología, que debería ser una herramienta de equidad, se convierte en un factor más de exclusión.
El problema se agrava cuando se observa el tipo de acceso. El 97.2% de los usuarios mexicanos se conecta a internet exclusivamente a través de un teléfono móvil.
En zonas rurales, donde la cobertura es deficiente y los datos móviles son costosos, esta dependencia limita el desarrollo de habilidades digitales avanzadas. No se trata solo de estar conectados, sino de cómo y para qué se usa esa conexión.
Mientras tanto, el mundo avanza. Países como Corea del Sur, Estonia o incluso Chile han implementado estrategias nacionales de digitalización que integran infraestructura, educación y desarrollo económico. México, en cambio, sigue sin una hoja de ruta clara. La falta de visión y coordinación entre niveles de gobierno ha dejado a millones de mexicanos fuera del ecosistema digital global.
La brecha tecnológica entre mexicanos se amplía, y con ella, la distancia frente al resto del mundo.
Cerrar la brecha digital no es un lujo, es una urgencia. Se requiere una política de Estado que articule inversión pública y privada, alfabetización digital desde la educación básica, incentivos para el desarrollo tecnológico local y acceso asequible a dispositivos y conectividad de calidad. No basta con repartir tabletas o instalar antenas: se necesita una transformación estructural.
La brecha tecnológica en México no es solo una brecha de acceso, es una brecha de derechos, de oportunidades y de futuro. Mientras no se garantice el derecho a la conectividad y al desarrollo digital, millones seguirán atrapados en un ciclo de exclusión. Y México, como país, seguirá perdiendo competitividad en un mundo que ya no espera. Y si en vez de repartir dinero se repartiera la infraestructura adecuada, el círculo vicioso de la brecha digital no se profundizaría más.
Gemelos Digitales
Para los interesados en el plan de inclusión financiera de Oxxo escuchen el podcast Norte Digital de Banorte, en el que la cadena de tiendas de conveniencia compartió una visión clara: la transformación digital no es un fin, sino un medio para acercarse más al cliente.
Con más de 23 mil tiendas y millones de usuarios en su programa de lealtad, OXXO México se posiciona como un actor clave en la inclusión financiera en México.
La cadena está integrando su red física con capacidades digitales para ofrecer servicios financieros accesibles, personalizados y en tiempo real. Desde pagos móviles hasta recargas y transferencias, OXXO se convierte en una plataforma omnicanal que responde a las necesidades de un consumidor cada vez más exigente.
Gracias a la analítica de datos y la inteligencia artificial, la empresa adapta su oferta por ubicación, horario y perfil socioeconómico. Esto no solo mejora la experiencia del cliente, sino que democratiza el acceso a servicios financieros en comunidades donde la banca tradicional no llega.
En un país donde millones aún están fuera del sistema financiero, tanto OXXO y Banorte demuestran que la tecnología financiera puede ser una poderosa herramienta de inclusión social.
Reportero interesado en la tecnología y los negocios. Edito el portal dariocelis.mx, escribo y conduzco en otros medios especializados en tecnología de la información. Me pueden localizar en mis redes sociales y mi correo electrónico adrian.campos@dariocelis.mx
