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La electromovilidad en México avanza a un ritmo que ya comienza a reflejarse en la infraestructura eléctrica. Entre enero y agosto de 2026 se comercializaron 129,359 vehículos híbridos y eléctricos, un incremento de 46.1% respecto al mismo periodo del año anterior, según cifras del INEGI. Estas unidades representaron 12.8% del mercado de vehículos ligeros.
El crecimiento de las ventas ha impulsado la instalación de más estaciones de carga, pero especialistas del sector consideran que la discusión ya no debe centrarse únicamente en el número de cargadores disponibles. La variable que empieza a determinar la velocidad de expansión es la capacidad que tienen las redes locales para suministrar potencia cuando varios equipos de carga rápida operan de forma simultánea.
Las restricciones aparecen en subestaciones y redes de distribución
Cuando varios cargadores rápidos se conectan al mismo tiempo, especialmente durante las horas de mayor consumo eléctrico, la presión recae sobre transformadores, subestaciones y redes de media tensión.
Si la demanda coincide con periodos de alta carga del circuito eléctrico, los nuevos proyectos pueden enfrentar costos adicionales, mayores tiempos de conexión o requerir inversiones para ampliar infraestructura.
“La conversación pública se ha centrado en cuántos cargadores se instalan, pero la pregunta de fondo es cuánta potencia puede entregar la red en el punto y en el momento en que un cargador rápido se conecta”, explica Ayalli Gurría Gallardo, directora comercial de Quartux.
La diferencia no es menor. La energía puede estar disponible dentro del sistema eléctrico nacional, pero eso no garantiza que una ubicación específica tenga la capacidad necesaria para suministrarla de manera instantánea cuando la demanda aumenta.
Las horas de máxima demanda siguen definiendo la planeación
El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039 (PLADESE) muestra la dimensión del problema.
Durante 2024, la demanda máxima integrada del Sistema Interconectado Nacional alcanzó 52,302 MWh/h, registrada a las 17:00 horas durante mayo.
Sin embargo, únicamente 156 horas del año, menos del 2% del tiempo total, se ubicaron entre 95% y 100% de ese nivel máximo.
Esto implica que gran parte de la infraestructura debe diseñarse para atender esos momentos críticos, aunque durante la mayoría del año opere con capacidad disponible.
La incorporación de estaciones de carga rápida en corredores logísticos, centros urbanos y zonas comerciales agrega nuevas exigencias sobre una infraestructura que ya debe responder a picos de consumo cada vez más complejos.
La infraestructura de carga mantiene un crecimiento acelerado
El avance del mercado eléctrico también se refleja en la red de recarga.
Según el Barómetro de la Electromovilidad de la Electro Movilidad Asociación (EMA), al cierre del primer semestre de 2026 existían alrededor de 60 mil conexiones de recarga en el país.
De ese total, aproximadamente 4,650 corresponden a estaciones públicas, incluyendo 1,592 cargadores de corriente directa distribuidos en 458 ubicaciones.
En promedio, cada uno de estos sitios concentra 3.5 cargadores rápidos, capaces de demandar grandes cantidades de potencia cuando operan simultáneamente.
A ello se suman 5,233 conexiones instaladas en patios de flotas, donde las recargas suelen realizarse en periodos muy específicos del día y generan consumos concentrados.
El almacenamiento permite reducir la carga sobre la red
Frente a estas condiciones, los sistemas de almacenamiento mediante baterías comienzan a ocupar un papel más relevante dentro de la planeación energética.
Los sistemas conocidos como BESS (Battery Energy Storage Systems) almacenan electricidad cuando existe capacidad disponible en la red y la suministran cuando aumenta la demanda de carga de vehículos.
Este mecanismo reduce la potencia que una estación necesita contratar de forma directa y disminuye la presión sobre la infraestructura local.
En términos operativos, una electrolinera puede disponer de energía previamente almacenada en lugar de incrementar de forma inmediata su demanda sobre la red durante los horarios de mayor consumo.
El software determina cuándo almacenar y cuándo liberar energía
La eficiencia de estos sistemas depende tanto de las baterías como de la capacidad de gestión energética.
Quartux opera sus proyectos mediante software propio capaz de monitorear el consumo, analizar condiciones operativas y administrar la carga y descarga de energía de acuerdo con el comportamiento del sitio y las tarifas eléctricas vigentes.
La empresa acumula más de 2 millones de horas de operación en más de 100 instalaciones de grandes consumidores.
En el caso de las estaciones de recarga, esta tecnología permite anticipar picos de consumo y distribuir de manera más eficiente la energía disponible.
“Un sistema de almacenamiento bien operado no reacciona al pico, lo anticipa. Eso permite que una electrolinera crezca sin sobredimensionar su conexión”, señala Gurría Gallardo.
El almacenamiento ya forma parte de la estrategia nacional
El propio PLADESE contempla una incorporación significativa de tecnologías de almacenamiento durante los próximos años.
La planeación oficial prevé la instalación de 5,551 MW de almacenamiento mediante baterías entre 2025 y 2030, con el propósito de fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico.
Una parte importante de la discusión consiste ahora en determinar qué proporción de esa capacidad llegará a los puntos donde la demanda asociada a vehículos eléctricos registra el mayor crecimiento.
La necesidad es particularmente visible en las estaciones de carga rápida y en los centros de operación de flotas, donde la demanda de potencia puede concentrarse durante ventanas muy definidas.
El sector pide acelerar conexiones y eliminar barreras
Además de los aspectos técnicos, la industria identifica áreas de oportunidad en materia regulatoria.
La Electro Movilidad Asociación ha planteado la necesidad de agilizar trámites de conexión a la red y eliminar algunos requisitos que actualmente retrasan proyectos de infraestructura de carga, como la instalación de medidores independientes en determinados casos.
Mientras esos cambios avanzan, el almacenamiento aparece como una solución que permite ampliar operaciones sin depender exclusivamente de refuerzos en la infraestructura eléctrica.
