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SI ALGUIEN EN el gobierno de Claudia Sheinbaum está celebrando la ligera baja en el precio de la canasta básica, quizá debería esperar un poco antes de descorchar la botella. Porque detrás de las cifras optimistas que muestran una disminución marginal de 0.69% en el costo de los alimentos, lo que realmente aparece es una economía que sigue caminando sobre una cuerda floja.
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) acaba de poner sobre la mesa una radiografía que vale la pena revisar con cuidado. El precio promedio de la Canasta Básica Alimentaria se ubicó en 2 mil 117.86 pesos durante julio, apenas 14.80 pesos menos respecto al mes anterior. En términos técnicos suena positivo; en términos prácticos, no cambia absolutamente nada para una familia que sigue viendo cómo el dinero desaparece antes de terminar la quincena.
Más aún cuando varios productos esenciales continúan aumentando de precio. La cebolla subió más de 10%, el limpiador de piso casi 6%, mientras que la naranja, las galletas y la avena también registraron incrementos importantes. Es decir, la inflación no se fue; simplemente cambió de lugar.
Durante varias semanas el Mundial de Futbol generó un efecto temporal sobre el consumo. Hubo más movimiento económico, más gasto y una sensación pasajera de dinamismo. Sin embargo, terminado el torneo, comienza la realidad para millones de mexicanos.
Y esa realidad tiene nombre: endeudamiento.
Las cifras muestran que más de un tercio de los consumidores mantiene algún tipo de deuda. Lo preocupante es que el consumo ya no está creciendo porque los ingresos familiares aumenten, sino porque los hogares recurren cada vez más al crédito para sostener su nivel de gasto. Es una diferencia fundamental que pocos están señalando.
La combinación resulta peligrosa. Por un lado, llegan las vacaciones de verano y, detrás de ellas, el tradicional golpe financiero del regreso a clases. Por otro, los pequeños comercios anticipan una desaceleración en las ventas. El resultado es una ecuación conocida: menos liquidez, mayor dependencia del crédito y una morosidad creciente.
Pero los riesgos no terminan ahí.
En el exterior, las tensiones geopolíticas siguen presionando los costos de energía, fertilizantes y cadenas de suministro. Al mismo tiempo, los eventos climáticos extremos continúan afectando la producción agrícola mundial. Son factores que tarde o temprano terminan impactando los precios que pagan los consumidores mexicanos.
Y como si faltara un ingrediente, el país comenzará a entrar gradualmente en el ciclo político rumbo a las elecciones de 2027. Históricamente, los procesos electorales suelen elevar la incertidumbre económica y retrasar decisiones de inversión.
Por eso la pregunta no es cuánto bajó la inflación este mes. La verdadera pregunta es cuánto tiempo podrá sostenerse esa tendencia.
Todo indica que la respuesta podría no agradar a quienes hoy presumen estabilidad. Porque el alivio actual parece más una pausa estadística que un cambio estructural. Y cuando termine esta breve tregua, la economía mexicana podría enfrentar una nueva resaca inflacionaria.

MIENTRAS LA ATENCIÓN suele concentrarse en el tipo de cambio o las tasas de interés, Hacienda avanzó en una de las operaciones financieras más relevantes del año. La dependencia a cargo de Édgar Amador colocó un nuevo Udibono a 10 años y, al mismo tiempo, refinanció más de 183 mil millones de pesos en deuda, alargando plazos y reduciendo presiones de vencimiento para los próximos años. El movimiento fortalece la posición financiera del gobierno en un entorno internacional todavía marcado por volatilidad y altas tasas. La respuesta de los inversionistas permitió además consolidar una nueva referencia para el mercado local. Son operaciones que rara vez generan titulares, pero que definen buena parte de la estabilidad financiera del país.

LA COPA MUNDIAL 2026 dejó un vencedor a nivel de transmisiones: TV Azteca. La televisora de Ricardo Salinas Pliego reportó una audiencia acumulada de 88 millones de personas, presencia en ocho de cada diez hogares y una expansión que trascendió la televisión tradicional. Los números digitales siguieron la misma tendencia, con más de 80 millones de usuarios y 128 millones de reproducciones en sus plataformas. La apuesta por un estilo menos acartonado y más cercano con Christian Martinoli, Jorge Campos, Luis Roberto Alvez “Zague” y Luis García volvió a conectar con una audiencia que consume contenido en múltiples dispositivos. En un mercado cada vez más fragmentado, el reto ya no es transmitir los partidos, sino mantener la atención del público. Y, al menos durante el Mundial, TV Azteca demostró que sabe cómo hacerlo.

DURANGO SIGUE CAPITALIZANDO la relocalización de cadenas productivas. La llegada de la surcoreana Ecocab MX, que encabeza Chris Kim, a Gómez Palacio, con una inversión de 540 millones de pesos, confirma el atractivo que ha ganado la región para fabricantes vinculados a la industria automotriz y tecnológica. La compañía producirá cable de cobre libre de oxígeno, un insumo clave para sectores de alta especialización. Detrás de la decisión pesaron factores que hoy valen tanto como los incentivos fiscales: baja rotación laboral, disponibilidad de técnicos capacitados y cercanía con clientes en Coahuila y Chihuahua. La apuesta no es menor: más de 200 empleos directos y la posibilidad de que nuevos procesos productivos lleguen desde Corea en los próximos años.

LA FIRMA ITALIANA Ferrero invertirá 86 millones de dólares en su planta de San José Iturbide, Guanajuato, para ampliar la producción de Nutella y chocolates, pero también para fortalecer una plataforma exportadora que ya abastece buena parte de Norteamérica. La decisión de la empresa ue en el país dirige Paolo Cornero, confirma que México dejó de ser únicamente un mercado de consumo para convertirse en una pieza estratégica dentro de la red global del grupo. El siguiente paso será más ambicioso: duplicar su negocio en el país durante los próximos seis años e incursionar en categorías como helados, galletas y golosinas. No es una apuesta por una marca; es una apuesta por México como centro de manufactura y crecimiento.
