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La reciente decisión del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) de terminar la alianza entre Aeroméxico y Delta Airlines ha encendido las alertas en el sector aeronáutico mexicano. Aunque a primera vista parece una medida contra las aerolíneas, el trasfondo apunta directamente a las decisiones del gobierno mexicano en materia de política aérea.
En entrevista, Carlos Torres, especialista en el sector aéreo, explica que las observaciones del gobierno estadounidense no se dirigen a las aerolíneas, sino a la gestión de horarios en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y a la salida forzada de aerolíneas de carga.
“El daño colateral es la alianza Aeroméxico-Delta, pero la acusación es contra el gobierno de México. Se violaron condiciones del acuerdo bilateral, afectando la competencia”, señala Torres.
Aunque no está en manos de Aeroméxico ni de Delta revertir la decisión, Torres considera que ambas deben actuar con agilidad para minimizar el impacto en los usuarios. La cooperación entre ambas aerolíneas podría mantenerse en mercados clave como Boston, Chicago, Los Ángeles, Nueva York y Houston, donde la operación conjunta ha sido fundamental.
“Deben revisar los códigos compartidos y operar de forma eficiente en costos, aeropuertos y comercialización”, recomienda.
Torres advierte que el discurso oficial ha sido confuso y distractor, centrado en la creación del AIFA y una nueva aerolínea estatal, sin atender los problemas de fondo como la cancelación del NAIM y la “rasurada artificial” de slots en el AICM.
“Se quiso llevar tráfico al AIFA de forma artificial, pero no hubo interés real de las aerolíneas internacionales. El resultado es una política aérea sin visión de largo plazo”, afirmó Carlos Torres.
¿Se abre la puerta a más competencia?
La decisión del DOT podría haber sido una oportunidad para reabrir slots en el AICM o facilitar operaciones desde el AIFA, pero según Torres, el gobierno mexicano no mostró voluntad para corregir el rumbo.
“Van a dejar pasar esta oportunidad. El acuerdo bilateral no será aprovechado por nadie”, lamentó el.
Mundial 2026: ¿impacto en el turismo?
Con el Mundial de 2026 en puerta, se espera un flujo masivo de turistas hacia Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México. La cancelación de la alianza afectará la conectividad directa desde EE.UU., limitando opciones para los viajeros.
“Ya no habrá vuelos comercializados entre Aeroméxico y Delta. Esto reduce frecuencias y opciones para llegar a sedes mundialistas”, advierte Torres.
¿Pierde competitividad Aeroméxico?
Aunque Aeroméxico tiene capacidad para enfrentar el reto, Torres considera que el país en general pierde competitividad. La falta de conectividad entre AICM y AIFA, y la subutilización de este último, limitan el crecimiento internacional.
“El crecimiento vendrá desde otros aeropuertos como Cancún, Guadalajara o Monterrey, pero no desde la zona metropolitana”, concluye.
La terminación de la alianza Aeroméxico-Delta es más que un golpe comercial: es un reflejo de una política aérea sin rumbo claro. Como advierte Carlos Torres, si no se corrigen las fallas estructurales, México seguirá perdiendo altura en el mapa de la aviación internacional.
