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Ayer se celebraron 100 años de la fundación de Banco de México, que reunió a la Presidenta Claudia Sheinbaum y a la gobernadora de esa institución, Victoria Rodríguez Ceja, entre otros asistentes e invitados.
Durante todo este tiempo el instituto central ha fungido como uno de los pilares más sólidos de la estabilidad económica del país.
Su autonomía, consagrada en la Constitución desde 1994, ha sido clave para mantener la inflación bajo control, fortalecer la confianza en los mercados y blindar al país de decisiones populistas.
Sin embargo, en el contexto de la llamada Cuarta Transformación, esta independencia parece más una molestia que un activo.
Desde Palacio Nacional, la narrativa ha sido clara: todo lo que no se alinea con el proyecto de transformación es sospechoso.
Y Banxico, con su Junta de Gobierno técnica, su lenguaje críptico y su negativa a financiar programas sociales con reservas internacionales, se había convertido en blanco de presiones sutiles.
Uno de los episodios más reveladores fue la propuesta, en 2021, de utilizar parte de las reservas internacionales para financiar programas sociales.
Aunque la idea fue rápidamente desestimada por Banxico y por expertos en política monetaria, dejó claro el deseo del Ejecutivo de meter mano en un terreno que no le corresponde.
Las reservas no son un “guardadito” del gobierno: son un instrumento de estabilidad macroeconómica.
Otro frente de presión ha sido la designación de miembros de la Junta de Gobierno.
Aunque el proceso es legal y constitucional, la intención política detrás de algunos nombramientos ha sido evidente: colocar perfiles más afines al proyecto de la 4T.
Hasta ahora, la institucionalidad de Banxico ha resistido, pero el riesgo de erosión está latente.
La autonomía de Banxico no es un capricho tecnocrático. Es una garantía para todos los mexicanos de que las decisiones sobre inflación, tasas de interés y tipo de cambio no estarán sujetas a vaivenes políticos.
En un país con una historia marcada por crisis inflacionarias, esta independencia es un escudo que no podemos permitirnos debilitar.
Sheinbaum ha mostrado, al menos en el discurso, respeto por la autonomía del banco central.
Pero el entorno político que la rodea sigue viendo a Banxico como una institución “neoliberal” que debería alinearse con los objetivos del “nuevo modelo económico”. La tentación de intervenir sigue ahí.
A 100 años de su fundación, el mayor reto de Banxico no es técnico, sino político: resistir la presión de un gobierno que ve la autonomía como un obstáculo.

EL CIDE ESTIMA que una reforma fiscal amplia, combinada con eficiencia recaudatoria y combate a la evasión, podría elevar la recaudación en 5 puntos del PIB durante el gobierno de Claudia Sheinbaum. México sigue rezagado frente a países de la OCDE en ingresos tributarios, lo que limita su capacidad de gasto público. Aunque el capital político actual ofrece condiciones favorables, el reto será equilibrar justicia fiscal con viabilidad política y económica.

A TRAVÉS DE Avangrid, Iberdrola, que capitanea Pedro Azagra Blázquez, firmó un PPA con SmartestEnergy para suministrar energía de dos parques eólicos en New Hampshire. Los proyectos Lempster y Groton, con una capacidad conjunta de 72 megawatts aportan beneficios económicos locales y empleos permanentes. Este acuerdo muestra el movimiento de Iberdrola a la energía renovable en Estados Unidos, donde opera en 23 estados.

TRAS ADQUIRIR LOS activos de Intercam, Kapital Bank, que dirige René Saúl, avanza hacia su transformación en Kapital Grupo Financiero, a la espera de autorización oficial. Con esta integración, manejaría más de 157 mil millones de pesos en activos, superando a grupos como Actinver y Ve por Más. La operación es una estrategia de consolidación ante la reconfiguración del sector financiero, marcado por recientes señalamientos regulatorios y procesos de venta en instituciones clave.
OPENFX SE EXPANDE a México como una necesidad urgente: modernizar la infraestructura de pagos transfronterizos. En un entorno marcado por el nearshoring, el auge del comercio electrónico y el flujo récord de remesas, la capacidad de liquidar divisas en minutos puede transformar la competitividad de las empresas mexicanas. Esta tecnología promete reducir costos, liberar capital retenido y facilitar el acceso a mercados internacionales. El reto será garantizar su adopción efectiva en un ecosistema aún dominado por sistemas heredados.
