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POCO A POCO se va desvaneciendo uno de los fantasmas que más inquietaba a los inversionistas sobre el futuro de la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Y es que, contrario a los escenarios catastrofistas que se llegaron a plantear desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, todo indica que el T-MEC seguirá su curso, al menos por ahora.
La señal más relevante vino esta semana desde la Comisión de Libre Comercio del acuerdo. Marcelo Ebrard dejó claro que la revisión anual del tratado no sólo era previsible, sino que ya estaba incorporada en los cálculos de empresas, fondos de inversión y corporativos multinacionales. Traducido al lenguaje de los mercados: no hay sorpresa y, por lo tanto, tampoco hay una reacción adversa.
Durante meses, la narrativa giró en torno a la posibilidad de que Estados Unidos endureciera su posición frente a México en temas comerciales, energéticos y laborales. Incluso hubo voces que llegaron a plantear una eventual ruptura del acuerdo. Sin embargo, los hechos distintan mucho.
Si Washington realmente tuviera la intención de abandonar el tratado, ya habría activado los mecanismos previstos para hacerlo. No existe ningún obstáculo jurídico que lo impida. La realidad es que Estados Unidos sigue sentado en la mesa negociadora y, más aún, está participando en la construcción de un esquema de revisiones periódicas que permita corregir diferencias sin poner en riesgo la integración regional.
Ahí radica el verdadero mensaje para los inversionistas.
Lo que buscan las empresas no es la ausencia de conflictos, algo imposible en una relación comercial de esta magnitud, sino reglas claras para resolverlos. La certidumbre vale más que la unanimidad. Y eso parece haber sido comprendido tanto por los gobiernos como por el sector privado.
Según Ebrard, los temas de controversia planteados por Estados Unidos pasaron de 54 a sólo 14 en un año. Es una reducción significativa que refleja una mayor capacidad de negociación y una menor acumulación de pendientes. Del lado mexicano, existen 13 puntos que se buscarán mejorar, algo natural en cualquier proceso de revisión.
La reunión programada para el próximo 20 de julio será clave porque definirá la metodología bajo la cual operarán estas revisiones anuales. Se trata de un ejercicio inédito que podría convertirse en una válvula de ajuste permanente para el acuerdo comercial más importante de Norteamérica.
Por eso resulta difícil sostener que la inversión extranjera vaya a frenarse por esta razón. De hecho, mientras algunos siguen especulando sobre riesgos futuros, la Secretaría de Economía continúa recibiendo notificaciones de nuevos proyectos de inversión que, según el propio Ebrard, se anunciarán más adelante.
El mercado ya tomó una decisión. Asumió que habrá revisiones anuales, entendió que el T-MEC seguirá vigente hasta 2036 y descontó que las diferencias entre los socios comerciales se resolverán dentro del acuerdo, no fuera de él.
En tiempos donde la incertidumbre suele convertirse en el principal enemigo de los negocios, la continuidad del T-MEC parece ser, paradójicamente, una de las pocas certezas disponibles. Y eso, para México, vale más de lo que muchos imaginan.

Y RESPECTO A este tema, la industria automotriz mexicana expresó su preocupación por la decisión de Estados Unidos de no extender automáticamente la vigencia del T-MEC hasta 2042. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), que preside Rogelio Garza, consideró que esta postura genera incertidumbre para una cadena productiva altamente integrada entre México, Estados Unidos y Canadá. El organismo destacó que la industria automotriz es uno de los principales ejemplos de los beneficios del acuerdo comercial. Además, advirtió que las revisiones anuales planteadas por Washington podrían afectar la planeación de inversiones de largo plazo. La AMIA hizo un llamado a los tres gobiernos para alcanzar un acuerdo que preserve la estabilidad y certidumbre regional. También recordó que el sector ya enfrenta desafíos derivados de los aranceles impuestos por Estados Unidos.

TALOS ENERGY, PETROLERA estadounidense que tiene entre sus principales accionistas a la familia de Carlos Slim, acordó la compra de activos de Shell en aguas profundas del Golfo de América por 1,700 millones de dólares. De ese monto, 850 millones de dólares corresponden a la participación de Talos. La operación incluye una participación operativa del 50% en el campo Coulomb y un interés del 25% en la plataforma Na Kika y sus campos asociados. De acuerdo con Paul Goodfellow, presidente y director general de Talos Energy, la adquisición fortalecerá el flujo de efectivo de la compañía y abrirá nuevas oportunidades de exploración. La transacción será financiada mediante efectivo y deuda.
LAS REMESAS ENVIADAS por mexicanos desde el extranjero retomaron su crecimiento durante mayo de 2026. De acuerdo con Banco de México (Banxico), los envíos sumaron 5 mil 611 millones de dólares, lo que representó un incremento anual de 3.8%. El organismo reportó que durante el mes se realizaron 13.9 millones de operaciones, con un envío promedio de 404 dólares. El avance fue impulsado por un mayor monto promedio de las remesas, pese a una reducción en el número de transferencias. En el acumulado de enero a mayo, el país recibió 25 mil 287 millones de dólares, cifra superior a la registrada en el mismo periodo de 2025. Banxico destacó que más del 99% de los recursos ingresó mediante transferencias electrónicas.
LA COPARMEX PROPUSO modificar el esquema de cobro del IEPS a las gasolinas para combatir el huachicol fiscal. La iniciativa plantea que el impuesto sea recaudado directamente en las estaciones de servicio. Esta medida eliminaría incentivos para la evasión fiscal en la cadena de combustibles. El organismo considera que el SAT tiene capacidad para supervisar las cerca de 14 mil gasolineras que operan en el país. Además, planteó reforzar los controles volumétricos y los mecanismos de vigilancia. Coparmex también expresó preocupación por el esquema de precios tope de los combustibles, al advertir que importadores y estaciones están absorbiendo el aumento de costos internacionales.
