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MIENTRAS EL GOBIERNO de Claudia Sheinbaum promueve inversiones farmacéuticas superiores a 21 mil millones de pesos y busca convertir a México en una plataforma de producción para Norteamérica, laboratorios, distribuidores y cadenas de farmacias siguen reportando dificultades para colocar medicamentos en hospitales y clínicas del sector público.
La discusión dentro de la industria ya no gira alrededor de la capacidad de fabricación. México cuenta con plantas, laboratorios e infraestructura para atender buena parte de la demanda nacional. El problema está en la distribución, los procesos de compra y los tiempos administrativos.
Durante los eventos realizados por el Día Mundial del Farmacéutico, Juvenal Becerra, presidente de la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias; Juan de Villafranca, presidente de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf); y Rafael Gual, director general de Canifarma, reconocieron que persisten deficiencias en el suministro de medicamentos dentro del sistema público de salud.
En las conversaciones entre fabricantes, distribuidores y organismos empresariales aparece de manera recurrente el mismo nombre: Birmex. La empresa pública concentra una parte fundamental de la estrategia gubernamental de compra y distribución de medicamentos. Sin embargo, dentro del sector siguen mencionándose retrasos en órdenes de adquisición, recepción de productos, procesos logísticos y liberación de pagos.
Los efectos terminan llegando a los pacientes. Los medicamentos oncológicos y los tratamientos para personas que viven con VIH continúan registrando incidencias en diversas regiones del país. No se trata de faltantes nacionales de un producto específico, sino de interrupciones en clínicas, hospitales y centros de salud que reciben los medicamentos fuera de tiempo o en cantidades insuficientes.
El tema es seguido de cerca por directivos que encabezan algunas de las compañías más importantes del sector. Ahí aparecen Cristina Henríquez de Luna, presidenta de AstraZeneca México, junto con los equipos de Pfizer México, Sanofi México, Novartis México, Takeda México, GSK México y Eli Lilly México, empresas que observan oportunidades de expansión, investigación y manufactura en el mercado mexicano.
Las previsiones para 2026 siguen siendo positivas. Canifarma estima que el mercado privado crecerá entre 5% y 7%. Sin embargo, dentro de la industria identifican tres factores que pueden modificar esa proyección: el crecimiento del mercado ilegal, la velocidad de los procesos regulatorios y la certidumbre jurídica para nuevas inversiones.
La atención también está puesta sobre Cofepris. La dependencia trabaja en la digitalización de trámites para agilizar registros sanitarios, autorizaciones y lanzamiento de nuevos tratamientos. Cada mes de retraso significa productos que permanecen fuera del mercado y recursos que no se convierten en inversión.
La administración federal busca atraer más producción farmacéutica y aumentar el contenido nacional de medicamentos e insumos médicos. Los laboratorios observan otro indicador: cuánto tiempo tarda un medicamento en recorrer el trayecto entre una autorización regulatoria y la mano del paciente. En esa distancia sigue concentrándose una parte importante del futuro de la industria farmacéutica en México.

FIBRA MTY VOLVIÓ a la carga por Fibra Macquarie con una segunda oferta para quedarse con los certificados que aún no controla, una operación que puede acelerar la salida definitiva de la firma australiana del mercado mexicano. La apuesta incluye hasta 6 mil 533 millones de pesos en efectivo y forma parte de una estrategia para construir un vehículo exclusivamente industrial hacia 2027. Si obtiene las autorizaciones regulatorias, la empresa encabezada por Jorge Ávalos incorporará 245 propiedades y casi tres millones de metros cuadrados de área rentable, elevando en alrededor de 160% su plataforma industrial. Más que una compra, se trata de una batalla por escala en un sector donde Fibra Prologis mantiene el liderazgo y donde el tamaño se ha convertido en la principal ventaja competitiva.

CARLOS SLIM AFLOJÓ ligeramente la posición, pero no la apuesta. A través de Control Empresarial de Capitales vendió 1.38 millones de acciones de Talos Energy por más de 25 millones de dólares, reduciendo su participación de 24.2% a 23.4%. El movimiento ocurre mientras sigue vigente el acuerdo que le impide rebasar el 25% del capital de la petrolera estadounidense. La venta no altera el interés estratégico de Grupo Carso en el sector, sobre todo después de elevar su presencia en Talos Energy México. Con más de 39 millones de acciones todavía en cartera, la familia Slim mantiene una silla relevante en una empresa que busca expandirse en el Golfo de México y reforzar su posición alrededor de Zama, uno de los activos petroleros más codiciados del país.

MIENTRAS BUENA PARTE del mercado de venta directa ajusta estrategias, Omnilife decidió acelerar inversiones. La empresa que preside Amaury Vergara celebró 35 años de operación reuniendo en Guadalajara a más de 12 mil empresarios independientes de 20 países. El aniversario llega acompañado de la mayor apuesta internacional en su historia: una planta en Texas que requirió más de 64 millones de dólares. La compañía fundada por Jorge Vergara y Maricruz Zatarain pasó de un producto y seis distribuidores a una red que supera los siete millones de personas. También opera tres centros de manufactura entre México, Colombia y Estados Unidos. La expansión busca fortalecer su presencia en el mercado estadounidense.

A DONALD TRUMP le están saliendo nuevos capítulos en la revisión del T-MEC. En la llamada con Claudia Sheinbaum ya no sólo aparecieron reglas de origen y comercio, sino también narcotráfico, inteligencia artificial y la presencia de componentes chinos en exportaciones mexicanas. En Washington observan el acuerdo comercial como una extensión de su agenda de seguridad nacional. La exigencia de mayores resultados contra los cárteles se suma ahora a la negociación económica. El mensaje es claro: para la Casa Blanca de Trump, acceso al mercado y seguridad caminan por la misma mesa. La presión llega cuando Canadá ha dejado de ser el principal frente de confrontación. México enfrenta una revisión que cada vez se parece menos a una discusión comercial y más a una negociación geopolítica.
