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PARECE QUE EL capital privado parece vivir un buen momento, y es que, al cierre del tercer trimestre de 2025, la inversión global apunta a su nivel más alto en cuatro años. Sin embargo, esta visión optimista se diluye cuando se observa el comportamiento real del mercado, pues hay mucho capital disponible, pero cada vez menos operaciones concretadas. No es falta de recursos; es falta de confianza.
De acuerdo con KPMG México, que encabeza Víctor Esquivel, mientras los montos invertidos se mantienen elevados, el número de transacciones sigue cayendo de forma sostenida. En un año, el mercado perdió más de mil 500 operaciones a nivel global.
Esta divergencia confirma una tendencia clara: el capital privado se está concentrando en menos acuerdos, pero de mayor tamaño y en activos considerados de “alta calidad”.
El tercer trimestre es un buen ejemplo de este fenómeno. Más de 500 mil millones de dólares invertidos a nivel global, impulsados principalmente por tres operaciones extraordinarias en Estados Unidos.
Sin esos megadeals, el panorama habría sido mucho menos alentador. El dinamismo del mercado, hoy, depende de excepciones, no de una actividad generalizada.
Estados Unidos sigue siendo el refugio natural del capital. La mayor parte de la inversión se concentra ahí y en sectores con flujos predecibles: software, infraestructura, energía, transporte y servicios financieros. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas, disputas comerciales y cambios regulatorios, el dinero busca certidumbre antes que crecimiento acelerado, se invierte, pero con extremo cuidado.
Canadá ofrece una señal interesante. Tras varios trimestres de debilidad, la inversión repuntó con fuerza, apoyada en acuerdos de mayor tamaño y en un entorno institucional que ha sabido alinear intereses hacia infraestructura y energía. Cuando compradores y vendedores comparten expectativas realistas, el mercado responde.
América Latina, en contraste, sigue atrapada en la incertidumbre. Países como Brasil y México, altamente expuestos a Estados Unidos, resienten con mayor fuerza las tensiones comerciales y geopolíticas. El resultado es un capital privado cauteloso, selectivo y, en muchos casos, inmóvil.
A esto se suma el problema estructural de la falta de salidas atractivas. Sin mercados de IPOs o desinversiones dinámicas, el capital se estanca y el apetito por nuevos riesgos disminuye.
Hacia adelante, hay espacio para un repunte. La posible baja de tasas y la mejora macroeconómica podrían reactivar el mercado. Además, áreas como la inteligencia artificial, infraestructura tecnológica y gasto público en sectores estratégicos perfilan nuevas oportunidades. Pero el capital privado mostró que el dinero está listo, lo que aún falta es certeza.

GRUPO TELEVISA VOLVIÓ a captar la atención del mercado tras confirmarse la participación relevante de BlackRock, de Larry Fink. La gestora estadounidense superó el umbral del 5%, en un contexto de ajustes internos y una mayor diversificación del perfil de inversionistas de la compañía. La presencia de capital institucional global, junto con actores locales, dibuja un escenario de transición estratégica observado con cautela por la Bolsa Mexicana de Valores. La reciente recuperación del precio de la acción sugiere una lectura positiva, aunque todavía prudente, por parte del mercado.
MÉXICO SE PERFILA como un motor clave en el crecimiento global de McCormick, que dirige Brendan Foley, al proyectar que entre 11% y 13% de sus ventas totales en 2026 provendrán del país. Tras adquirir el control mayoritario de su filial por 750 millones de dólares, la compañía estima que McCormick impulse un crecimiento de ventas de entre 12% y 16% este año. En un entorno marcado por inflación y aranceles, la mejora de márgenes y la ganancia operativa respaldan la apuesta. La operación consolida a México como plataforma estratégica para la expansión en Latinoamérica.
GRUPO AEROPORTUARIO DEL Pacífico (GAP), refinanció su deuda bancaria. Al extender el plazo del crédito y mantener condiciones flexibles, la empresa gana margen de maniobra en un entorno de tasas aún relevantes. El movimiento es interpretado por el mercado como una señal de planeación prudente, reflejada en el avance del precio de la acción. En el corto plazo, la estrategia refuerza la narrativa de solidez operativa y disciplina financiera.

LA REVISIÓN DEL T-MEC entra en una fase decisiva conforme se acerca el plazo legal del 1 de julio para definir su continuidad. Con los trabajos técnicos avanzados en alrededor de 90%, el proceso apunta más a ajustes puntuales que a una renegociación total del acuerdo. Para el equipo de Marcelo Ebrard, reducir la incertidumbre comercial y acotar el impacto de aranceles se vuelve clave en un entorno global complejo. La definición del futuro del tratado será un factor determinante para la estabilidad del comercio regional y las decisiones de inversión en Norteamérica.
