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EN EL MUNDO empresarial mexicano existe una obsesión comprensible por las ventas. Cada trimestre se celebran los nuevos contratos, los aumentos en facturación y los récords comerciales. Sin embargo, pocas veces se habla de una realidad igual de importante: vender no necesariamente significa tener dinero en caja. Una empresa puede presumir ingresos crecientes y, al mismo tiempo, enfrentar problemas de liquidez capaces de poner en riesgo su operación.
La diferencia entre una organización financieramente sana y otra vulnerable no siempre está en cuánto vende, sino en qué tan rápido convierte esas ventas en efectivo disponible.
Las señales de alerta ya están presentes en la economía mexicana. De acuerdo con cifras del Banco de México, el crédito al consumo crece alrededor de 7.6% real anual, mientras que la economía avanza apenas 1.2%. En otras palabras, el financiamiento de los hogares está creciendo casi seis veces más rápido que el Producto Interno Bruto. Esto refleja una mayor dependencia del crédito para mantener los niveles de gasto y, por consecuencia, una presión creciente sobre la capacidad de pago.
Al cierre de mayo de 2026, la cartera vencida de créditos al consumo alcanzó 64 mil 133 millones de pesos, frente a los 46 mil 853 millones registrados un año antes. El incremento real de 32.9% equivale a más de 17 mil millones de pesos adicionales en adeudos impagados en apenas doce meses. Las tarjetas de crédito acumulan más de 25 mil millones de pesos en morosidad; los créditos personales, casi 16 mil millones; y los de nómina, cerca de 13 mil millones.
Aunque estas cifras pertenecen al sistema financiero, funcionan como un termómetro para todas las empresas. Si las familias enfrentan mayores dificultades para cumplir sus compromisos, tarde o temprano esa presión se reflejará en los ciclos de pago a proveedores, distribuidores y prestadores de servicios.
Aquí es donde la cobranza deja de ser una actividad administrativa para convertirse en una función estratégica. Muchas organizaciones todavía operan con procesos manuales, hojas de cálculo dispersas y seguimientos improvisados. El resultado es una pérdida constante de visibilidad sobre el dinero que debería estar entrando.
Un ejemplo sencillo ayuda a entenderlo. Una empresa con ventas mensuales de 10 millones de pesos y un plazo promedio de cobro de 90 días mantiene inmovilizados alrededor de 30 millones de pesos. Si mediante automatización y mejores prácticas reduce ese periodo a 70 días, podría liberar más de 6 millones de pesos de capital de trabajo sin solicitar un solo peso de financiamiento adicional.
Por eso cobra relevancia la propuesta de empresas como Monato, que dirige Iñigo Rumayor, que apuestan por la trazabilidad, la automatización y el uso de inteligencia artificial para gestionar cuentas por cobrar. No se trata solamente de enviar recordatorios de pago, sino de identificar patrones, anticipar riesgos y tomar decisiones basadas en datos.
Más aún cuando 83% de las compañías todavía no ha automatizado completamente sus procesos de cuentas por cobrar y diversos estudios muestran reducciones de entre 15% y 25% en los DSO o días de ventas pendientes de cobro cuando se implementan herramientas automatizadas.
Si una fintech del tamaño de Nu considera la cobranza y la gestión de riesgo como elementos estratégicos para sostener una cartera cercana a los 33 mil millones de pesos, las empresas de cualquier sector deberían preguntarse si cuentan con la visibilidad suficiente sobre sus cuentas por cobrar. La liquidez no depende únicamente de vender más, sino de cobrar mejor y más rápido.

EL CIERRE DE las escuelas militarizadas empieza a generar resistencias fuera del ámbito educativo. Alejandro Desfassiaux, fundador de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, cuestionó la decisión de la SEP de poner fin a este modelo a partir del próximo ciclo escolar y advirtió que la medida afectará a más de 13 mil estudiantes. El empresario reconoce la gravedad de los hechos ocurridos recientemente en Tamaulipas, pero sostiene que no deberían convertirse en argumento para desaparecer un modelo que durante décadas ha promovido disciplina, responsabilidad, trabajo en equipo y respeto a la autoridad. A su juicio, instituciones con tradición histórica han contribuido a la formación de miles de jóvenes. La prioridad, afirma, debe ser garantizar la seguridad e integridad de los alumnos sin perder de vista los valores que estas escuelas buscan inculcar. La determinación ya está tomada. Ahora vendrá la discusión sobre sus efectos.

AEROMÉXICO QUIERE APROVECHAR la debilidad de su acción para enviar una señal de confianza al mercado. La compañía que dirige Andrés Conesa propondrá reactivar un programa de recompra de acciones por hasta 100 millones de dólares, en momentos en que sus títulos acumulan un retroceso importante pese a mantener expectativas favorables para la segunda mitad del año. La decisión busca generar valor para los inversionistas y coincide con una mejora en el tráfico corporativo y doméstico tras el Mundial. El movimiento ocurre en un entorno complejo para la industria aérea, marcado por mayores costos operativos y la revisión regulatoria que realizan las autoridades estadounidenses. Aun así, la aerolínea mantiene perspectivas positivas para cerrar el año y conserva intacta su alianza estratégica con Delta. Conesa parece convencido de que el mercado está subestimando el potencial de recuperación de la empresa.

NISSAN SIGUE ACOMODANDO su estructura corporativa en México. La armadora que encabeza Rodrigo Centeno concretó la fusión con NRFM Holdings, su brazo financiero en el país, en una operación orientada a simplificar la organización del grupo y fortalecer su estructura societaria. El movimiento incluye una reorganización accionaria que incorporará a Nissan International Holding como coaccionista de la empresa resultante. La compañía aseguró que los cambios no afectarán sus programas de financiamiento ni los compromisos asumidos con inversionistas. Más que una expansión, se trata de un ajuste interno alineado con la estrategia global de la firma. En una industria que atraviesa una profunda transformación, Nissan también revisa la forma en que administra sus negocios en México.

GENUX, QUE DIRIGE Patricia Tatto, sigue ganando terreno en la carrera por la transición energética. La desarrolladora obtuvo la adjudicación de los proyectos solares Lagartija y Ocelote en el Estado de México, una inversión cercana a los 165 millones de dólares que añadirá 201 MWp de capacidad instalada. La apuesta incorpora sistemas de almacenamiento en baterías, una tecnología cada vez más relevante para dar estabilidad a la red eléctrica. Con estos proyectos, la compañía fortalece una cartera que supera los 5 GW en desarrollo en América Latina. Además de incrementar la generación de energía limpia, la iniciativa refuerza la posición de Genux en uno de los mercados eléctricos con mayor potencial de crecimiento. La empresa busca consolidarse como uno de los jugadores más relevantes de la región en infraestructura renovable.
