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Eric Aguilar tiene alma de emprendedor. Ingeniero en Mecatrónica, se especializó en desarrollo web y desde hace más de una década ha apostado por crear proyectos propios, dentro del ámbito tecnológico. Muchos le funcionaron y muchos otros, no; sin embargo, todos le proporcionaron bases y aprendizajes para salir adelante.
En 2019, poco después de disolver una empresa, Aguilar tuvo una idea: aprovechar el WiFi como una herramienta de inteligencia comercial para los negocios físicos. Así, junto con Adriana Cervantes, fundó aiWiFi, un ‘internet personalizado’ que los clientes de un establecimiento pueden usar, a cambio de ver propaganda y compartir algunos datos con la empresa.
Lo que comenzó como una idea enfocada en brindar conexión gratuita en puntos de venta, evolucionó rápidamente hacia una solución de análisis de datos en tiempo real que permite a restaurantes, tiendas, gimnasios y centros comerciales conocer mejor a sus visitantes, personalizar su experiencia y fidelizarlos, todo a través de un portal cautivo inteligente y herramientas de IA aplicada al comportamiento del consumidor.
Hoy, su equipo de 18 personas atiende a centros comerciales y marcas de América Latina, Estados Unidos, Australia y África de manera totalmente remota.
Aguilar atribuye parte del éxito al cambio de paradigma que se vivió durante la pandemia, pues muchas empresas con establecimientos físicos se dieron cuenta de que no tenían datos suficientes sobre sus clientes como para dirigirse a ellos en el confinamiento. Y eso ponía en riesgo su supervivencia. Considera que a partir de ese evento, las empresas se han vuelto más sensibles y proactivas sobre el cambio tecnológico.
Hoy, con el auge de la inteligencia artificial, ve más interés de parte de las empresas con tiendas físicas por obtener datos de sus clientes a cambio de ofrecerles conectividad dentro de sus instalaciones.
“Estamos en la era de la IA, pero lo más interesante es cómo lo trasladas al negocio para sacarle provecho”, dice. Añade que cadenas de supermercados, salas de espera de aeropuertos y centros comerciales han visto un aumento en el número de personas que acceden a compartir su correo electrónico para recibir información relevante, a cambio del WiFi gratuito.
A medida que la infraestructura de telecomunicaciones aumenta y el cambio en los patrones de consumo digital se acentúan, el ‘internet personalizado’ se vuelve más atractivo para negocios que buscan una mayor fluidez en el camino del cliente —que hoy transita de lo virtual a lo físico para lograr experiencias de compra más completas.
