Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 13 segundos
A la medianoche del martes, el gobierno federal de Estados Unidos cerró oficialmente tras el fracaso del Congreso para alcanzar un acuerdo sobre la financiación. El desacuerdo entre republicanos y demócratas sobre el aumento de los subsidios de Obamacare fue el detonante, y ambos partidos se niegan a asumir la responsabilidad del cierre.
Este tipo de cierres no son nuevos, pero cada uno tiene implicaciones distintas. Lo que sí es constante es que las funciones consideradas esenciales para proteger vidas y bienes permanecen operativas, mientras que otras se suspenden temporalmente.
Planes de contingencia en agencias federales
Las agencias federales han publicado planes de contingencia para definir qué servicios continúan y cuántos empleados permanecerán en sus puestos.
El Departamento de Educación anunció que suspenderá temporalmente a la mayoría de su personal durante el cierre. Sin embargo, las Becas Pell y los préstamos estudiantiles federales seguirán otorgándose, al igual que los fondos para subvenciones del Título I e IDEA. Los estados, las escuelas y otros organismos aún pueden acceder a los miles de millones de dólares en subvenciones que el departamento otorgó durante el verano.
La mayor parte del personal del Departamento de Seguridad Nacional continuará trabajando. Se priorizan funciones como la seguridad fronteriza y la respuesta a emergencias.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) verá limitada su capacidad para supervisar la salud pública. Según un plan de contingencia actualizado del Departamento de Salud y Servicios Humanos, las inspecciones serán reducidas, aunque la agencia aún podrá responder a emergencias sanitarias.
El Departamento de Defensa indicó que considera prioritarias las operaciones en Medio Oriente, la seguridad de la frontera sur y el sistema de defensa antimisiles Cúpula Dorada. Estas funciones seguirán activas durante el cierre.
Impacto en trabajadores y servicios públicos
La duración del cierre es incierta. La Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca ya pidió a las agencias que preparen planes para despidos masivos, lo que podría afectar a millones de trabajadores federales y a los servicios que prestan.
Aunque las funciones esenciales siguen operando, muchos programas quedan en pausa, lo que puede impactar desde trámites administrativos hasta inspecciones sanitarias y servicios educativos. La incertidumbre se extiende a ciudadanos, empresas y gobiernos locales que dependen de recursos federales.
