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MÉXICO IDENTIFICÓ 9 mil 18 víctimas de trata de personas entre 2015 y 2025. La cifra por sí sola obliga a una reflexión, pero resulta todavía más preocupante cuando se observa que 63% de los casos estuvo relacionado con explotación sexual, afectando principalmente a mujeres y niñas.
A pesar de la dimensión del problema, la discusión suele concentrarse en las consecuencias y pocas veces en los espacios donde este delito puede gestarse o pasar desapercibido. Precisamente ahí radica la relevancia del estudio presentado por Aeroméxico y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que por primera vez analiza la relación entre la trata de personas y la actividad turística en México. El análisis se enfocó en Ciudad de México, Cancún y Puerto Vallarta, tres de los principales destinos turísticos del país.
La investigación identifica algo que el sector turístico no puede ignorar: la movilidad constante de personas, la concentración de visitantes y ciertos niveles de informalidad laboral pueden generar condiciones que faciliten la operación de redes criminales. Hoteles, aeropuertos, terminales de autobuses, restaurantes y plataformas de hospedaje figuran entre los puntos donde podrían detectarse señales de alerta.
Los datos revelan además una contradicción importante. Mientras 84% del personal turístico afirma conocer qué es la trata de personas, más de 40% reconoce no haber recibido capacitación específica para identificar o actuar ante un posible caso.
Cuando el propio estudio advierte que 93.2% de los casos de trata en México no llega a investigarse, queda claro que la detección temprana se ha convertido en uno de los mayores desafíos institucionales del país.
En este contexto vale la pena detenerse en un caso particular. La aerolínea f dirección de Andrés Conesa, decidió hace años abordar un tema que pocas compañías querían discutir públicamente. Mientras muchas empresas del sector seguían concentradas en crecimiento, rutas y ocupación, la aerolínea desarrolló protocolos para detectar posibles casos de trata de personas en sus operaciones. Hoy, una década después, los números respaldan esa apuesta: 23% de los incidentes identificados entre 2019 y 2025 terminaron confirmándose como casos reales.
Más allá del resultado corporativo, la experiencia demuestra que la capacitación sí funciona. También evidencia que las empresas pueden convertirse en aliados estratégicos cuando existen procedimientos claros y personal entrenado para reconocer señales de riesgo.
La industria turística mexicana se encuentra frente a una oportunidad poco común. Mientras el país continúa fortaleciendo su posición como potencia turística internacional, también puede asumir un papel relevante en la prevención de uno de los delitos más graves contra los derechos humanos.
La pregunta no es si el sector debe involucrarse. Los números indican que ya forma parte de la ecuación. La verdadera discusión consiste en determinar cuántas empresas están dispuestas a hacer lo que otras, como Aeroméxico, decidieron comenzar hace diez años: entender que la responsabilidad social no termina cuando despega un avión o cuando un huésped recibe la llave de su habitación.

Y YA QUE hablamos de la industria aérea, le comento que mantiene el optimismo pese a un entorno que sigue acumulando turbulencias. La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), dirigida por Willie Walsh, anticipa que las aerolíneas incrementarán cerca de 3% su capacidad de asientos durante septiembre, una señal de confianza en la demanda para el cierre de 2026. El pronóstico resulta relevante porque llega después de un verano con crecimiento moderado en el tráfico de pasajeros y en medio de presiones derivadas del costo del combustible, la incertidumbre económica y los conflictos geopolíticos. Mientras América Latina mantiene una trayectoria positiva, Norteamérica y Medio Oriente continúan mostrando señales de desaceleración. Las aerolíneas parecen apostar a que la demanda seguirá sosteniendo la actividad. El mercado confirmará en los próximos meses si ese optimismo estaba justificado.

EL SEGUNDO PISO de la 4T sigue utilizando las compras gubernamentales como instrumento de política económica. Las modificaciones publicadas por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, que encabeza Raquel Buenrostro, permitirán que el acero fabricado en México tenga un mayor peso dentro de los criterios de contenido nacional en proyectos de infraestructura pública. La medida da continuidad al acuerdo firmado este año para fortalecer a la industria siderúrgica y busca que una parte más amplia del gasto público se quede dentro de las cadenas productivas nacionales. Además de elevar los mecanismos de control y verificación, las nuevas reglas reflejan una visión cada vez más clara del gobierno: convertir la contratación pública en una herramienta para incentivar sectores estratégicos de la economía mexicana.

LA ESCASEZ DE agua dejó de ser un tema ambiental para convertirse en un asunto económico. Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua, advirtió que la crisis hídrica podría costarle a México entre cuatro y cinco puntos porcentuales del PIB, una cifra que refleja la magnitud del desafío que enfrenta el país. A ello se suma un problema de inversión: especialistas consideran que los recursos destinados a infraestructura y gestión del agua siguen muy por debajo de lo necesario para atender el deterioro del sistema. La preocupación no se limita al suministro para las ciudades. Agricultura, industria y cadenas de suministro dependen cada vez más de un recurso que comienza a mostrar signos de presión estructural. En vísperas de la discusión presupuestal de 2027, el debate sobre el agua empieza a trasladarse de las presas y acuíferos a las cifras de crecimiento económico.

BANAMEX BUSCA CONVERTIR la atención a los adultos mayores en una ventaja competitiva dentro del sector financiero. La CONDUSEF renovó la insignia “Compromiso en la Atención de las Personas Adultas Mayores” para Banco Nacional de México y Afore Banamex, además de otorgarla por primera vez a Seguros Banamex y Pensiones Banamex. El reconocimiento respalda una estrategia que hoy alcanza a millones de clientes y que incluye atención preferente, servicios especializados, acompañamiento fuera de sucursales y programas de educación financiera. Para Edgardo del Rincón, director general de Grupo Financiero Banamex, el envejecimiento de la población obliga a diseñar productos y experiencias cada vez más adaptadas a este segmento. El reconocimiento de la autoridad también refleja un cambio en la banca mexicana: la inclusión financiera ya no se mide únicamente por abrir cuentas, sino por la capacidad de atender las necesidades específicas de cada generación.
