Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 56 segundos
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), a cargo de Juan Ramón de la Fuente, puso en riesgo la emisión de miles de pasaportes electrónicos de mexicanos que asistirán a los partidos del Mundial de Fútbol de la FIFA en Canadá y Estados Unidos, luego de declarar desierta la licitación para la elaboración del documento en 2026.
El pasado 26 de diciembre, el gobierno federal tomó esta decisión sobre el contrato, valuado en 4 mil 600 millones de pesos, porque supuestamente ninguna de las empresas cumplió con la “totalidad de los requerimientos establecidos”.
Sin embargo, esta acción obligó a la Secretaría de Relaciones Exteriores a resolver temporalmente este problema mediante una adjudicación directa de un contrato de emergencia, vigente hasta el 30 de abril de 2026, lo que contraviene la transparencia del proceso.
A menos de seis meses de que inicie la Copa del Mundo, este vacío no solo deja a México sin un proveedor a largo plazo para emitir este documento, sino que también opaca la forma en que la cancillería licita sus contratos. Con una licitación por un contrato de 4 mil 600 millones de pesos, la decisión de la SRE abre cuestionamientos sobre la claridad en el proceso.
Fuentes cercanas al proceso advirtieron sobre posibles riesgos al mantener al proveedor actual, en caso de ampliar temporalmente el contrato, debido a que la empresa ya ha reportado fallas operativas y saturación del sistema en el pasado.
Además, las bases de la licitación pasada especificaban que la empresa ganadora del contrato debía contar con capacidad para emitir 35 mil documentos diarios, un requisito que, presuntamente, no cumpliría la empresa actual.
A pesar de que el secretario Juan Ramón de la Fuente aseguró que el servicio continuaría sin interrupciones, diversos especialistas consideran que la descalificación de las empresas participantes en la licitación por “errores de forma” (tecnicismos en las bases) refleja una falta de planeación estratégica en un proceso que, por su relevancia, debió blindarse tiempo atrás de cara al Mundial de la FIFA.
Aficionados del Mundial, los principales afectados
El vacío de esta licitación va más allá de un trámite administrativo y deja en suspenso la planeación de miles de mexicanos que saldrán del país porque, si esta situación no se resuelve pronto, no podrán contar con el documento obligatorio para ingresar a Canadá y Estados Unidos, especialmente en un momento en que las restricciones de seguridad se han intensificado.
El pasaporte mexicano es más que un cuadernillo: es un sistema complejo con datos biométricos y chips electrónicos que debe interoperar con las bases de datos de seguridad de los otros dos países anfitriones del Mundial.
Por ello, la falta de un contrato sólido para emitir el pasaporte de 2026 a 2030 implica que:
• La infraestructura técnica podría no contar con las actualizaciones necesarias para soportar el flujo de usuarios masivo.
• La atención en consulados y delegaciones podría colapsar si el proveedor actual, que opera con un presupuesto “parche”, no garantiza el mantenimiento de los equipos de captura.
• Además, la imagen internacional de México ante la FIFA y los organismos de aviación civil quedaría manchada por la premura para emitir los miles de documentos.
Con la ampliación del contrato actual hasta el 30 de abril, el secretario Juan Ramón de la Fuente tiene un margen de maniobra limitado, por lo que si un nuevo proceso de licitación falla, México llegaría al Mundial sin soporte técnico definitivo para su documentación migratoria.
