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La Movilidad durante el Mundial 2026 en México es, en términos prácticos, el conjunto de decisiones que determinarán si la experiencia de quienes visiten el país fluye o se complica desde el primer trayecto.
Un estudio de The Competitive Intelligence Unit (The CIU) nos obliga a mirar el tema sin rodeos. La movilidad no parte de cero, ya existe un patrón de comportamiento dominante entre los usuarios y ese patrón está inclinado hacia las plataformas digitales.
El aeropuerto no es solo un punto de llegada
En la conversación sobre Movilidad en el Mundial 2026, el aeropuerto aparece como un nodo crítico. No por su infraestructura en sí misma, sino porque ahí se concentra la primera toma de decisiones del visitante.
El 47.9% de los viajeros que llegan por avión utiliza plataformas digitales para trasladarse. El automóvil particular queda lejos con 26.5%. El transporte público y los taxis autorizados se reparten el resto en proporciones menores.
Dentro de esa preferencia, Uber concentra el 70%, una dominancia clara.
Esto no responde a una campaña ni a una coyuntura. Es un hábito consolidado. El usuario aterriza, abre una app y resuelve su traslado en cuestión de minutos. Algo que se repite desde hace mucho.
Limitar plataformas no corrige el sistema
Una de las preguntas más directas es ¿qué pasa si se restringe el acceso de plataformas en aeropuertos?
Tres de cada cuatro encuestados rechazan esa posibilidad. El dato no necesita interpretación. Solo el 3.8% la respalda.
En un evento con presión logística —como el Mundial— cualquier restricción adicional no elimina demanda, la desplaza o la congestiona. Eso se traduce en filas, tiempos muertos y una percepción de desorden.
El planteamiento de fondo es operativo. Si el usuario ya decidió cómo quiere moverse, ignorarlo no modifica su decisión, solo complica la ejecución.
El Mundial como fenómeno económico… condicionado por la movilidad
La proyección económica es significativa. 2,570 millones de dólares de derrama directa y alrededor de 105 mil empleos temporales.
Pero esos números no se materializan de forma automática. Dependen de algo menos visible: que las personas se puedan mover sin fricción.
Cada traslado que se simplifica amplía la probabilidad de consumo. Cada traslado que se complica la reduce. Es una relación directa, no teórica.
La Movilidad en el Mundial 2026 funciona, en ese sentido, como un sistema de activación económica. Si falla, el impacto no se queda en el transporte, se extiende a toda la cadena de valor.
La percepción de Uber no está en disputa entre usuarios
El 68.5% de los encuestados considera a Uber indispensable durante el Mundial. Esa cifra es consistente incluso entre personas que no usan plataformas de manera cotidiana.
Cuando alguien llega a una ciudad que no conoce, el 81.4% elige esta opción. No por preferencia simbólica, sino por control: saber quién conduce, cuánto cuesta y por dónde va.
En términos de seguridad, 89.5% la percibe como superior a otras opciones. Aquí influyen las herramientas tecnológicas, pero también la familiaridad con el sistema.
No hay una discusión abierta entre usuarios sobre si usar o no plataformas. Esa decisión está tomada.
Multimodalidad: el uso combinado ya es el modelo dominante
La idea de que las plataformas sustituyen al transporte público no aparece respaldada por los datos.
El 62.5% de los usuarios planea usar Uber para conectarse con Metro o Metrobús. Es un uso funcional: resolver tramos específicos, no todo el recorrido.
La expectativa de crecimiento —entre 9% y 25% en viajes por aplicación— también apunta a ese mismo patrón. Más demanda no significa reemplazo total, significa integración.
La multimodalidad no es una meta futura. Ya está ocurriendo.
Asistencia al Mundial: condicionada por la movilidad disponible
Un dato especialmente revelador: el 50.9% de los usuarios condiciona su asistencia a eventos a la disponibilidad de estas plataformas.
No es una percepción difusa. Es una decisión concreta. Si el acceso y salida de los recintos no es viable, una parte relevante del público simplemente no irá.
Esto afecta directamente a estadios, Fan Zones, comercios y zonas turísticas. La asistencia es sensible a la facilidad de traslado.
En este punto, la movilidad deja de ser logística y se convierte en una variable de asistencia.
Regulación: el desfase entre norma y comportamiento
El entorno regulatorio enfrenta un desfase evidente. Las reglas actuales no siempre reflejan cómo se mueven las personas hoy.
La Movilidad Mundial 2026 México obliga a revisar ese desajuste. No para eliminar regulación, sino para alinearla con el comportamiento real del usuario.
Restringir sin rediseñar el sistema genera tensiones que se trasladan a la operación diaria. En un evento de esta escala, esas tensiones se amplifican.
