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DURANTE AÑOS, EN México se confundió crecimiento con desarrollo. Se celebraban indicadores macroeconómicos mientras se ignoraba si ese avance se traducía en bienestar.
El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, presentado por el Secretario de Hacienda, Edgar Amador, parte de la premisa que el crecimiento solo sirve si también se distribuye.
La apuesta del gobierno federal proyecta una inversión histórica de 5.6 billones de pesos entre 2026 y 2030 en ocho sectores estratégicos, con un impulso inmediato, solo para 2026 se prevé una inversión adicional equivalente a casi 2% del PIB, es decir, 722 mil millones de pesos extra.
El mensaje del secretario de Hacienda es que el Estado regresa como motor del desarrollo, luego de décadas en las que la inversión pública fue relegada bajo la idea de que la iniciativa privada bastaba.
La estrategia pone en el centro a sectores con alto efecto multiplicador. Más de la mitad de los recursos se destinarán a energía, donde el Estado puede apoyarse tanto en Pemex y la CFE, que encabezan Víctor Rodríguez y Emilia Calleja Alor, como en empresas con experiencia en generación y transmisión eléctrica como Grupo Carso, de Carlos Slim; ICA, que dirige Guadalupe Phillips; Siemens Energy, Techint, Iberdrola México o Enel, que en nuestro país capitanean José Miguel Aparicio, Paolo Rocca, Katya Somohano y José Luis Navarro, respectivamente. Aquí no solo está en juego el crecimiento, sino la competitividad y la soberanía energética.
El segundo eje es el transporte. En trenes, que recibirán 16% de la inversión, hay espacio para compañías como Alstom, que lidera Maite Ramos; CAF, dirigida por Arturo Palacios; Grupo México Transportes, de Germán Larrea; o Bombardier, claves para desarrollar corredores logísticos e industriales. En carreteras, con 14% del presupuesto, constructoras como Pinfra, IDEAL, La Peninsular, Coconal o RCO pueden detonar integración regional y fortalecer el mercado interno.
En puertos, donde se destinará 6% de los recursos, el ejemplo reciente que la presidenta Claudia Sheinbaum inauguró el Centro de Control de Tráfico marítimo del Puerto de Ensenada, que fue ejecutado por Pegsa, liderada por Omar Anitua Valdovinos, lo que es una señal de hacia dónde puede ir la estrategia. Firmas como Hutchison Ports, SSA Marine y APM Terminals, dirigidias en el orden dado por Eric Ip, Iker Allison López y Keith Svendsen; pueden convertir estos nodos en motores de empleo, comercio e industria, especialmente si se replica el modelo en Manzanillo, Lázaro Cárdenas o el Istmo de Tehuantepec.
La inversión en salud, con otro 6%, abre la puerta a desarrolladores hospitalarios y proveedores de tecnología médica como Prodemex, dirigida por Antonio Boullosa Madrazo; Philips o GE Healthcare, encabezada por Guillermo Murra Hernández. En agua, aunque el porcentaje es menor, empresas como Veolia, Acciona o Aqualia son clave para enfrentar el estrés hídrico y elevar la productividad agrícola.
La creación del Consejo de Planeación Estratégica de la Inversión, coordinado por la presidencia, busca evitar dispersión y retrasos. Sumado a nuevos mecanismos financieros más transparentes, el reto ya no es anunciar cifras históricas, sino ejecutar con eficacia.
Después de años de ausencia, el Estado vuelve a encabezar el desarrollo. Si la inversión se traduce en obras funcionales y regiones integradas, el crecimiento podrá, por fin, convertirse en bienestar compartido.

LA SATURACIÓN DEL Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México vuelve a perfilarse como un tema de planeación estructural más que coyuntural. La insistencia de Aeroméxico, que dirige Andrés Conesa en una tercera terminal apunta a una necesidad operativa para mejorar capacidad y experiencia del pasajero en el Valle de México. Conesa ha remarcado en que una T3 no sustituye al AIFA, sino que complementa un sistema metropolitano que aspira a atender hasta 100 millones de pasajeros. La cancelación del proyecto dejó pendiente una solución integral de largo plazo. Las obras actuales en el AICM son un avance, pero no resuelven el problema de fondo. Tras el Mundial, la discusión podría volver con mayor sentido técnico que político.

LA DEPENDENCIA DE México del gas natural importado vuelve a exhibirse como un riesgo ante choques externos. El alza de precios en Estados Unidos por las heladas confirma que la soberanía energética no es un concepto abstracto, sino un factor de estabilidad económica. La postura de la presidenta Claudia Sheinbaum apunta a una realidad conocida: producir más gas en el país reduciría vulnerabilidades en electricidad e industria. Sin embargo, el reto no es solo aumentar producción, sino hacerlo de forma sustentable y con certidumbre regulatoria. Mientras 75% del consumo dependa del exterior, cualquier fenómeno climático tendrá efectos directos en tarifas y costos.

LA ADQUISICIÓN TOTAL de Prolec GE por parte de GE Vernova es el cierre de una larga alianza industrial de largo plazo. El pago de 5 mil 275 millones de dólares pone punto final a una coinversión que fortaleció la manufactura eléctrica en México y Estados Unidos. Para Xignux, que encabeza Ignacio Garza Herrera, la desinversión confirma una lectura estratégica del ciclo del negocio y una apuesta clara por la concentración. La operación libera recursos y simplifica su portafolio en un entorno donde el foco es un activo. Energía y alimentos se consolidan como sus columnas vertebrales, apoyadas en escala, marcas y liderazgo regional.

OCTAVIO ROCHA ASUMIÓ como director general de Wärtsilä Energy en México, justo cuando el crecimiento sostenido de la demanda y la mayor penetración de renovables exigen soluciones más flexibles y confiables en el sistema eléctrico nacional. La apuesta de la empresa por reforzar su liderazgo local responde a esa transición, más que a una expansión circunstancial. Sectores emergentes como los centros de datos elevan el estándar de disponibilidad energética y abren nuevas oportunidades de negocio. Con una base instalada relevante y tres décadas en el país, Wärtsilä busca evolucionar de proveedor tecnológico a socio estratégico.
