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- El registro obligatorio de líneas avanza lento y con desconfianza: apenas 4.1% de las más de 158 millones de líneas se han vinculado, según Movistar. AT&T apenas suma unos 3.9 millones de registros entre pospago y prepago . Las filtraciones masivas de datos en el gobierno —incluyendo 36 millones de afectados en enero de 2026— han minado la confianza ciudadana en entregar más información personal.
- Microsoft combina chat atendido por una persona real con IA que identifica productos y licencias del usuario, logrando resolver facturación y soporte en menos de 24 horas. Es un modelo híbrido que agiliza la atención y eleva la experiencia del cliente.
Realidad Aumentada
Adrián Campos
EL REGISTRO DE números celulares en México nació con un problema de exigirle confianza a la gente en un Estado que no ha podido proteger la información que ya tiene, y que ha desdeñado las inversiones en tecnología.
Este proceso que inició el 9 de enero, solamente nos está confirmando lo que muchos anticipaban: una alta resistencia por parte de la ciudadanía, que no es más que una reacción normal ante el alto historial de filtraciones, hackeos y opacidad gubernamental.
Basta con revisar las cifras de cada una de las compañías, por ejemplo, al Al 17 de febrero, AT&T cuenta con 3 millones 922 mil 068 usuarios de pospago y 1 millón 048 mil 708 usuarios de prepago registrados conforme a la Ley en Materia de Telecomunicaciones y los lineamientos emitidos por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, una fracción mínima frente a su base total de clientes.
Telefónica Movistar a nivel nacional, el padrón de la empresa española apenas alcanza 6.5 millones de líneas vinculadas, lo que representa solo 4.1% de las más de 158 millones de líneas móviles que existen en el país. A este ritmo, el registro tardaría más de dos años en completarse, muy lejos del plazo fijado por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, que es en junio de 2026.
Queda claro que el problema no es solamente tecnológico ni operativo, pues las plataformas existen, los centros de atención están abiertos y las campañas informativas se multiplican el principal problema es de credibilidad.
Mientras el gobierno pide CURP, identificación oficial y biometría, los ciudadanos ven cómo el propio Estado pierde, filtra o deja robar bases de datos completas, sumado a una sensación de ultra vigilancia por parte del gobierno de la 4T.
Tan solo en enero de 2026, un mega hackeo atribuido al grupo Chronus expuso 2.3 terabytes de información de dependencias como el SAT, IMSS, SEP, Secretaría de Salud, gobiernos estatales y municipales, además del padrón de afiliados de Morena.
¿Qué tan impactante fue? Pues “solamente” fueron filtrados los datos personales de más de 36 millones de mexicanos, incluidos CURP, RFC, domicilios, teléfonos y registros médicos, circulando en la deep web, esto es el equivalente a los datos de un poco más de la cuarta parte de la población nacional.
A esto debemos sumar otros como la filtración de la Consejería Jurídica de Presidencia en 2024, el ataque a la Sedena en 2022 y múltiples vulneraciones a plataformas como Llave CDMX y sistemas universitarios.
Así que la gente de Claudia Sheinbaum y José Antonio Peña Merino al pedirle a un ciudadano que les confíe su identidad digital para no perder su línea telefónica suena más a imposición que a una verdadera política pública de seguridad. Insisten en que es para combatir extorsiones y fraudes, pero no nos explican por qué los padrones anteriores fracasaron ni qué cambió estructuralmente para evitar que este termine igual, o peor.
Las propias operadoras lo reconocen en privado y ya lo dicen en público, y es que el riesgo no es solo que millones pierdan su línea, sino que el registro se convierta en un padrón incompleto, desigual y jurídicamente frágil. Un sistema así no reduce el delito; lo desplaza, lo encarece y castiga al usuario cumplido.
El Registro celular no está fracasando por falta de voluntad ciudadana, sino por exceso de memoria colectiva. En México, entregar datos al gobierno es casi como un acto de fe en que no hackearán al gobierno. Y la fe, en política pública, nunca ha sido un buen sustituto de la seguridad real.
Gemelos Digitales
MICROSOFT ESTÁ AFINANDO su atención al cliente con una mezcla bien calibrada de trato humano y tecnología. Hoy, tanto usuarios domésticos como empresariales son atendidos a través de un chat donde, detrás de la pantalla, hay una persona real tomando decisiones y dando seguimiento. No es un soporte automatizado que evade problemas, sino un modelo híbrido que prioriza la resolución.
La diferencia está en lo que ocurre antes y durante la conversación. Microsoft utiliza inteligencia artificial y analítica avanzada para identificar qué productos usa cada cliente, qué licencias ha comprado, su historial de pagos y las incidencias previas. Ese contexto llega al agente desde el primer contacto, lo que acelera diagnósticos y evita preguntas innecesarias. Así, temas delicados como facturación, cargos o renovaciones se resuelven en plazos muy cortos, en muchos casos en menos de 24 horas.
El uso de plataformas como Dynamics 365, Azure e IA no sustituye al asesor, lo vuelve más efectivo. El cliente percibe continuidad, claridad y, sobre todo, rapidez. En una industria donde el soporte suele ser el punto más débil, Microsoft está convirtiéndolo en una ventaja operativa.
Este enfoque podría ser replicable, bancos, telecomunicaciones, retailers o plataformas digitales aún tienen margen para mejorar si combinan atención humana con inteligencia artificial bien aplicada. La lección es muy simple, y pasa por conocer al cliente antes de atenderlo cambia por completo la experiencia.
