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La calificación de México BBB otorgada por HR Ratings abrió una nueva discusión sobre el estado de las finanzas públicas, la capacidad de crecimiento de la economía y la sostenibilidad de la deuda en los próximos años. La agencia redujo la nota soberana del país y la ubicó en BBB con perspectiva Estable, argumentando un deterioro en los balances fiscales y una revisión a la baja en sus proyecciones de crecimiento económico de largo plazo.
Aunque la evaluación mantiene a México dentro del denominado grado de inversión, la decisión refleja una creciente preocupación por la trayectoria ascendente de la deuda pública, el elevado nivel de déficit fiscal y la limitada capacidad de crecimiento que enfrenta la economía mexicana.
El problema ya no es el déficit de un año, sino una tendencia
La principal señal de alerta identificada por la calificadora está relacionada con el comportamiento de las finanzas públicas.
Los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) alcanzaron el equivalente al 6% del Producto Interno Bruto (PIB) durante el último año de la administración anterior y, aunque se proyecta una reducción, cerrarían 2026 en 4.6% del PIB.
Lo relevante no es únicamente el tamaño del déficit, sino su persistencia. De acuerdo con la evaluación de HR Ratings, México acumularía cinco años consecutivos con déficits superiores a 4% del PIB, una situación que comienza a ejercer presión sobre la sostenibilidad fiscal.
Para los analistas, esta tendencia evidencia una creciente rigidez presupuestaria. En términos simples, el gasto público continúa creciendo a un ritmo superior al incremento de la recaudación, reduciendo el margen de maniobra para enfrentar choques económicos o contingencias futuras.
El costo de la deuda gana espacio dentro del presupuesto
Otro de los factores que influyeron en la revisión es el aumento del costo financiero del gobierno.
A medida que la deuda crece y las tasas de interés permanecen relativamente elevadas, el pago de intereses absorbe una proporción cada vez mayor del presupuesto federal.
La calificadora destacó que actualmente el costo financiero de la deuda ya supera algunos rubros relevantes del gasto público, incluyendo partidas vinculadas a las transferencias hacia estados y municipios.
Esto implica que una mayor parte de los recursos públicos se destina al servicio de obligaciones previamente adquiridas y no necesariamente a inversión productiva, infraestructura o programas de desarrollo.
Menor crecimiento, menor capacidad para corregir el déficit
La otra cara del problema se encuentra en el crecimiento económico.
Según Ricardo Gallegos, director general adjunto de Análisis Económico de HR Ratings, la economía mexicana necesita crecer a ritmos cercanos a 2.5% anual para absorber de manera más eficiente las presiones derivadas del gasto corriente, las transferencias gubernamentales y otros compromisos presupuestales.
Sin embargo, la realidad ha sido distinta.
México registró un crecimiento de apenas 0.6% en 2025 y la expectativa de la agencia para este año es de 1.3%, niveles insuficientes para revertir de forma significativa el deterioro fiscal.
La consecuencia es clara: cuando el crecimiento económico es bajo, la capacidad del gobierno para recaudar más ingresos también se reduce, dificultando el ajuste de las finanzas públicas.
HR Ratings reduce la expectativa de crecimiento de largo plazo
La decisión de la calificadora no se limita al corto plazo.
HR Ratings ajustó su expectativa de crecimiento potencial para el periodo comprendido entre 2027 y 2033, reduciéndola de 1.85% a 1.5% anual en términos reales.
Entre los factores detrás de esta revisión destacan:
- Menores niveles de inversión.
- Estancamiento de la productividad.
- Incertidumbre relacionada con el entorno comercial de América del Norte.
- Menor dinamismo esperado para la economía mexicana.
La reducción puede parecer marginal, pero tiene efectos significativos sobre las proyecciones fiscales. Un menor crecimiento potencial implica menores ingresos futuros y una mayor dificultad para estabilizar la trayectoria de la deuda.
La deuda se acerca a niveles de presión
Quizá el punto más relevante del análisis se relaciona con la evolución de la deuda pública.
Actualmente, la agencia estima que el saldo histórico de los requerimientos financieros pasará de representar 52.6% del PIB a 54.5% del PIB al cierre de este año.
Aunque estos niveles siguen siendo compatibles con una calificación dentro del grado de inversión, la trayectoria preocupa cada vez más a los especialistas.
La advertencia de HR Ratings es que si la deuda continúa creciendo y supera niveles cercanos a 57% del PIB, podrían presentarse nuevas presiones sobre la evaluación crediticia del país.
Para una economía emergente como la mexicana, la estabilidad de la deuda es uno de los indicadores más observados por inversionistas nacionales e internacionales.
¿México está en riesgo de perder el grado de inversión?
La respuesta corta es no.
A pesar del recorte, la calificación BBB sigue ubicando a México dentro de la categoría de grado de inversión, lo que significa que la agencia considera que el país mantiene capacidad suficiente para cumplir con sus obligaciones financieras de corto y largo plazo.
En la escala de calificaciones, BBB se encuentra varios niveles por encima del segmento especulativo.
Esto implica que México continúa siendo percibido como un emisor con fundamentos relativamente sólidos, aunque enfrenta desafíos estructurales que limitan su potencial de crecimiento y presionan sus finanzas públicas.
Además, la perspectiva Estable indica que la agencia no prevé un nuevo ajuste inmediato, siempre y cuando el gobierno avance en la corrección de los desequilibrios fiscales y logre contener el crecimiento de la deuda.
La relación con Estados Unidos sigue siendo una fortaleza
Entre los factores que permitieron conservar la perspectiva estable destaca la posición estratégica de México dentro de América del Norte.
HR Ratings subrayó que la integración comercial con Estados Unidos, la fortaleza de las cadenas productivas regionales y la relevancia de México como principal socio comercial estadounidense continúan siendo elementos que respaldan la calidad crediticia del país.
Estas ventajas actúan como un amortiguador frente a los riesgos derivados del menor crecimiento económico y las presiones fiscales.
