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La Alianza de Sectores Productivos Mexicanos en busca de la Modernización del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) propuso modificar el esquema con el que actualmente se gravan las bebidas alcohólicas en México, argumentando que el sistema vigente castiga el valor agregado de los productos y no necesariamente su contenido de alcohol.
De acuerdo con los representantes de la iniciativa Modernización del IEPS, el modelo actual calcula el impuesto principalmente sobre el precio de venta de las bebidas, lo que, a su juicio, afecta especialmente a categorías de producción artesanal como el mezcal, el sotol, el bacanora y la raicilla.
La agrupación sostiene que bebidas con mayores costos de producción debido a procesos tradicionales, escalas reducidas o largos periodos de maduración terminan enfrentando una carga fiscal más elevada pese a contener niveles similares de alcohol que otros productos del mercado.
Proponen un esquema basado en el contenido alcohólico
La iniciativa plantea sustituir gradualmente el sistema actual por un modelo denominado ad quantum, utilizado en diversos países, en el que el impuesto se determina de acuerdo con la cantidad de alcohol contenida en cada bebida y no con el valor comercial de la botella.
Según los promotores de la propuesta, este mecanismo generaría una relación más directa entre el objetivo sanitario del impuesto y el elemento que produce el riesgo asociado al consumo: el alcohol puro.
Bajo esta lógica, señalan que dos bebidas con una graduación semejante deberían enfrentar una carga tributaria comparable independientemente de su precio final.
La alianza afirma que la recaudación podría mantenerse
Uno de los principales argumentos de la propuesta es que una eventual reforma no tendría que traducirse necesariamente en una reducción de ingresos para el gobierno.
La Alianza por la Modernización del IEPS asegura que los ejercicios técnicos realizados con información de mercado muestran escenarios en los que la recaudación podría mantenerse e incluso incrementarse dependiendo de la cuota específica que eventualmente se establezca.
La organización sostiene que el objetivo no es eliminar impuestos ni generar beneficios exclusivos para una categoría, sino corregir distorsiones que actualmente afectan a productores artesanales y de pequeña escala.
El debate involucra formalidad, desarrollo rural y competitividad
Los impulsores de la iniciativa también vinculan la reforma con temas de formalización económica, competitividad y desarrollo regional.
De acuerdo con sus planteamientos, un esquema basado en el contenido alcohólico podría facilitar la incorporación de más productores al mercado formal, fortalecer cadenas productivas ligadas al agave y generar mayores oportunidades para sectores relacionados con turismo, exportaciones y economías rurales.
La agrupación argumenta que bebidas como el mezcal, el sotol, el bacanora y la raicilla representan no solo una actividad económica, sino también patrimonio cultural y conocimiento tradicional de diversas comunidades mexicanas.
Un debate que apenas comienza
La propuesta de Modernización del IEPS llega en un momento en el que México discute distintos cambios fiscales y mecanismos para fortalecer la recaudación. Sin embargo, cualquier modificación requeriría la participación de autoridades hacendarias, legisladores, productores y representantes de las distintas categorías de bebidas alcohólicas.
Por ahora, la Alianza insiste en que la discusión no debe centrarse en qué bebida paga más o menos impuestos, sino en si el sistema actual refleja adecuadamente el contenido alcohólico de los productos o si es momento de actualizar un esquema que ha permanecido prácticamente sin cambios durante décadas.
