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LOS AUMENTOS AL salario mínimo, para los gobiernos de la 4T han sido uno de los mayores éxitos económicos de los últimos años. El problema es que esa política comienza a toparse con un muro difícil de derribar: la informalidad laboral. Y ese obstáculo adquiere otra dimensión cuando se considera que 55.1% de los trabajadores mexicanos opera fuera de la economía formal, según un análisis reciente de Banamex.
La cifra ayuda a explicar por qué los avances en materia salarial empiezan a mostrar rendimientos decrecientes. El salario mínimo puede seguir subiendo por decreto, pero sus efectos distributivos encuentran límites evidentes cuando más de la mitad de la fuerza laboral permanece al margen de las reglas que rigen al mercado formal.
Los números recopilados por el banco que dirige Edgardo del Rincón permiten entender mejor el fenómeno. Entre 2016 y 2025, el salario mínimo multiplicó por 3.8 veces su valor nominal y aumentó 145% en términos reales. Pocas políticas públicas pueden presumir una transformación de esa magnitud en tan poco tiempo.
Donde el resultado es más visible es en el empleo formal. Los trabajadores ubicados en la parte baja de la escala salarial registraron incrementos reales de 32%, mientras que los de mayores ingresos observaron aumentos de 12%. Esa diferencia redujo en 14% la desigualdad salarial dentro del sector formal.
La experiencia cambia cuando se observa el mercado informal. Ahí también hubo mejoras en los ingresos, pero la distribución prácticamente no se modificó. Los trabajadores con menores ingresos registraron aumentos reales de 29%, mientras que los ubicados en la parte alta avanzaron 28%. El crecimiento benefició a casi todos, aunque sin alterar las brechas existentes.
Lo anterior obliga a revisar una premisa ampliamente aceptada en la discusión pública. Aumentar el salario mínimo sí mejora las condiciones de millones de personas, pero no necesariamente corrige los desequilibrios de un mercado laboral donde la informalidad sigue dominando. El problema de fondo no es salarial. Es estructural.
Banamex identifica además que el salario mínimo ya supera la remuneración mediana del sector informal. Bajo jornadas completas, más de la mitad de quienes laboran en ese segmento percibirían ingresos inferiores al salario mínimo mensual. Cuando se consideran jornadas parciales o intermitentes, la proporción se acerca a dos de cada tres trabajadores.
Ese hallazgo debería formar parte de cualquier discusión sobre futuros aumentos salariales. No porque los incrementos carezcan de utilidad, sino porque el margen de acción comienza a estrecharse. Resulta difícil modificar la distribución general del ingreso cuando el principal instrumento disponible sólo tiene capacidad de incidir de manera directa sobre una parte del mercado laboral.
Durante años la conversación se concentró en recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores. En buena medida, esa tarea ya produjo resultados. El siguiente desafío parece mucho más complejo: incorporar a millones de personas a la economía formal, elevar la productividad de pequeñas empresas y generar condiciones para que el crecimiento salarial descanse menos en decretos y más en la capacidad productiva del país.
La verdadera prueba para el mercado laboral mexicano ya no es solamente elevar el salario mínimo. Consiste en lograr que cada vez menos trabajadores dependan de la informalidad para ganarse la vida. Ahí está el reto que sigue pendiente.

VOLKSWAGEN DE MÉXICO volvió a enfrentar problemas en su cadena de suministro. La armadora alemana suspendió temporalmente la producción de la Taos en su planta de Puebla ante la falta de componentes para el ensamblaje del modelo. La interrupción afecta a una de las líneas más relevantes de la operación local, que encabeza en México Holger Nestler, considerando que la Taos representa cerca de una tercera parte de la producción de la planta. La medida obligó a detener actividades en diversas áreas y aplicar esquemas de descanso acordados con el sindicato. El episodio muestra que, pese a la recuperación observada en la industria automotriz durante este año, los cuellos de botella en el abastecimiento siguen presentes. El desafío para Volkswagen será normalizar la llegada de insumos sin afectar sus compromisos de producción. Todo ello en una planta que venía registrando un sólido crecimiento en volumen manufacturero durante 2026.

NACIONAL MONTE DE Piedad busca una salida definitiva al conflicto laboral que mantiene paralizadas sus operaciones desde hace casi un año. La institución informó que respetará la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de atraer el caso relacionado con la declaración de inexistencia de la huelga y confió en que el fallo aporte certidumbre jurídica. Para la entidad, el análisis del máximo tribunal permitirá definir si el procedimiento sindical cumplió con los requisitos legales antes del estallamiento del movimiento. La resolución podría convertirse en un precedente relevante en materia laboral. Mientras tanto, la insititución que dirige José Antonio Murillo mantiene abierta la posibilidad de explorar otras rutas de solución con apoyo de la Secretaría del Trabajo. Lo que está en juego no sólo es el desenlace de una huelga, es también la estabilidad de una institución con más de 250 años de historia.

LA AGENCIA FEDERAL de Aviación Civil, que dirige Emilio Avendaño García, ya tiene listo el proyecto de lineamientos para ordenar la asignación de horarios de aterrizaje y despegue en aeropuertos con potencial de saturación como Guadalajara y Cancún. El objetivo es anticiparse a problemas operativos, optimizar la capacidad disponible y evitar los cuellos de botella que suelen aparecer cuando aumenta la demanda. La propuesta también fortalece la coordinación entre aerolíneas y administradores aeroportuarios, además de establecer mecanismos de supervisión y sanción. El movimiento forma parte de los esfuerzos por modernizar la gestión aeroportuaria en momentos en que el tráfico aéreo mantiene una tendencia ascendente.

CONSTELLATION BRANDS PREPARA una transición clave en una de las áreas más estratégicas para su negocio cervecero. La compañía que encabeza Nicholas Fink anunció la incorporación de Alex Alvarez como responsable de la cadena de suministro de su división de cerveza, en sustitución de John Kester, quien dejará la empresa tras más de una década. Alvarez asumirá el control de una operación que abarca manufactura, compras, logística, planeación y distribución, una estructura que respalda la producción de más de 430 millones de cajas al año. El relevo ocurre en un momento en que la eficiencia operativa se ha convertido en un factor determinante para la industria de bebidas. Con más de tres décadas de experiencia en empresas como Procter & Gamble, General Mills, Brown-Forman y Suntory, Alvarez llega con la misión de mantener el ritmo de crecimiento de uno de los negocios más rentables de Constellation Brands.
