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Encontrar soluciones innovadoras y, sobre todo factibles, a los problemas relacionados con el agua no es cosa fácil. Sin embargo, a medida que las inundaciones, sequías y demás efectos del cambio climático se hacen presentes, hacerlo se vuelve cada vez más urgente.
En México, cada vez hay más startups, emprendimientos y proyectos de investigación enfocados a resolver la crisis hídrica desde perspectivas integrales, de la mano con el sector público y privado. El objetivo es aumentar el impacto y generar dinámicas de colaboración entre los distintos actores, sin sacrificar la rentabilidad.
Modelos como Water-as-a-Service ofrecen a las empresas soluciones modulares para el manejo y tratamiento del agua, para las que no requieren infraestructura propia. El modelo ha sido muy bien recibido en Estados Unidos y otros mercados; sin embargo, ha sido poco explorado en América Latina.
Se estima que el valor del mercado de WaaS pasará de 58,380 millones de dólares en 2024 a 129,760 millones en 2032, lo que equivale a un crecimiento de 10% anual. A medida que la escasez del agua aumente y que se desarrollen mejoras regulatorias, el avance de este tipo de servicios crecerá, estima la consultora Data Intelligence.
“Este cambio paradigmático en el modelo de negocio lubrica el financiamiento (a proyectos hídricos), pues el cliente no tiene que pagar por una infraestructura que no va a saber operar, pero puede ver su impacto”, dice Tamara Luengo, experta en gestión de recursos hídricos y fundadora de la consultora Aqueducto.
Luego afirma que los principales obstáculos para la sostenibilidad hídrica en México son el rezago regulatorio, la poca articulación entre actores y la falta de financiamiento. Por ello, las startups y proyectos que se han insertado en esos espacios han despertado el interés de más empresas, en momentos en donde la sostenibilidad se vuelve un pilar.
Sus esfuerzos han ayudado a reducir costos y eficientar procesos, lo que a su vez se traduce en menos agua consumida. Y eso, en un país donde las actividades industriales, de servicios y de hogares representan 12% del consumo de agua anual, es decir mucho.
De acuerdo con Luengo, los principales ejes de acción de las empresas dedicadas a la transición hídrica en México son la generación de datos y las soluciones basadas en la naturaleza. Proyectos de microalgas para tratar aguas residuales o de hongos para retener metales pesados ya se están volviendo una realidad en el país.
Diría un expresidente que en México hay talento… ahora, solo falta ver a más fondos interesados en apoyarlos.
