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El peso mexicano enfrenta un escenario cambiario distinto al de los últimos años. La reducción gradual del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos está modificando el atractivo relativo del carry trade y aumentando la sensibilidad del USD/MXN frente a las expectativas sobre la Reserva Federal (Fed), los rendimientos de los Treasuries y la dirección global del dólar.
De acuerdo con el informe “Dólar USD/MXN: cómo invertir en el dólar frente al peso mexicano”, elaborado por Capitaria, la lectura del peso exige analizar la interacción entre política monetaria, condiciones financieras internacionales y apetito por riesgo, en lugar de atribuir sus movimientos exclusivamente a las decisiones de Banxico.
Relevancia de la trayectoria en las tasas de interés
El diferencial entre las tasas de México y Estados Unidos pasó de 5,50 puntos porcentuales en junio de 2024 a 4,50 puntos en junio de 2025. Esta compresión reduce progresivamente el colchón de rendimiento que ha respaldado las estrategias de carry trade sobre el peso. Sin embargo, para el mercado la variable relevante no es únicamente el diferencial vigente, sino su trayectoria esperada.
Las expectativas de nuevos recortes de Banxico frente a la política monetaria de la Fed pueden modificar los flujos hacia activos mexicanos incluso antes de que las tasas efectivamente cambien. “El mercado descuenta la trayectoria futura de las tasas. Por eso, una modificación en las expectativas sobre Banxico o la Fed puede generar movimientos en el USD/MXN antes de que exista un cambio efectivo en las tasas de referencia”, explica Giselle Abdo, Estratega de Mercados y Expansión de Capitaria.
Canales de transmisión y comportamiento del dólar global
La fortaleza o debilidad estructural del dólar constituye otro de los principales canales de transmisión hacia el peso. El comportamiento del DXY permite distinguir entre movimientos derivados de factores propios de México y aquellos asociados a una tendencia generalizada del dólar frente a otras monedas.
Durante 2025, una caída de 10,8 % del DXY coincidió con una apreciación cercana al 10 % del peso, mientras el USD/MXN pasó aproximadamente de 20,90 a 18,85. Para los participantes del mercado, esta relación evidencia que una parte relevante de la apreciación del peso puede producirse por un debilitamiento global del dólar, aun sin un cambio significativo en los fundamentales mexicanos.
Impacto de los rendimientos de los Treasuries y comercio exterior
A esto se suma la curva de Treasuries. Un aumento de los rendimientos estadounidenses puede elevar el costo de oportunidad de mantener posiciones en mercados emergentes y fortalecer al dólar, mientras una relajación de las condiciones financieras puede favorecer nuevamente los flujos hacia activos de mayor riesgo. En este nuevo escenario, los datos de inflación, empleo y crecimiento de Estados Unidos adquieren una relevancia directa para el USD/MXN.
Una sorpresa en cualquiera de estos indicadores puede modificar las expectativas sobre la Fed, mover los rendimientos de los Treasuries y generar ajustes en las posiciones sobre monedas emergentes. La elevada integración comercial entre México y Estados Unidos amplifica este canal. Entre enero y mayo de 2026, el comercio bilateral alcanzó US$404.600 millones, equivalente al 16,5 % del comercio total de Estados Unidos, según datos de la Oficina del Censo estadounidense.
Consecuencias de los shocks externos en la economía nacional
Así, un cambio en las expectativas de crecimiento estadounidense puede transmitirse al peso por dos vías: a través de la política monetaria esperada de la Fed y mediante sus implicaciones sobre comercio, inversión y crecimiento mexicano. La elevada liquidez del peso mexicano también lo convierte en una moneda especialmente sensible a cambios en el posicionamiento global.
En episodios de risk-off, la búsqueda de liquidez y activos refugio puede generar salidas de posiciones en monedas emergentes y presionar al USD/MXN. Durante la pandemia, por ejemplo, el tipo de cambio pasó de aproximadamente 18,60 a 25,78 en marzo de 2020, evidenciando cómo un shock externo puede generar movimientos de gran magnitud sin un deterioro previo de los fundamentales domésticos.
