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Andy López Beltrán, aspirante a una diputación federal por el Sexto Distrito de Tabasco e hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, rompió el silencio ante los señalamientos que lo relacionan con presuntas redes de tráfico de influencias, contrataciones gubernamentales y operaciones vinculadas al llamado huachicol fiscal. En un mensaje difundido desde Tabasco, aseguró que las acusaciones forman parte de una estrategia política impulsada por grupos que, afirmó, perdieron influencia tras la llegada de Morena al poder.
El posicionamiento ocurre en un momento de alta relevancia política para el partido gobernante. A medida que Morena prepara nuevas disputas electorales y define liderazgos para los próximos años, las figuras cercanas al expresidente López Obrador continúan bajo el escrutinio público y mediático.
Durante un video de poco más de diez minutos, López Beltrán rechazó categóricamente haber utilizado relaciones personales o políticas para obtener beneficios económicos o participar en negocios ligados al sector público.
Niega tráfico de influencias y enriquecimiento
Uno de los principales mensajes del morenista fue rechazar cualquier acusación relacionada con enriquecimiento ilícito o uso indebido de influencias.
Según explicó, no posee propiedades ostentosas, recursos en el extranjero ni estructuras empresariales utilizadas para obtener contratos gubernamentales.
“Nunca jamás han podido presentar una sola prueba, todo es nada más tirarnos lodo”, afirmó al referirse a las versiones que durante los últimos años han circulado sobre supuestos vínculos empresariales y financieros.
La declaración busca responder a una narrativa impulsada por diversos sectores de oposición y analistas que han cuestionado la cercanía de algunos empresarios con personajes relevantes dentro del movimiento político fundado por López Obrador.
Señala a la llamada “mafia del poder”
En su mensaje, López Beltrán retomó uno de los conceptos más utilizados por su padre durante las campañas presidenciales y el sexenio anterior.
Aseguró que los ataques en su contra provienen de grupos económicos que, según su versión, mantenían influencia sobre las decisiones políticas antes de la llegada de Morena al Gobierno federal.
“Los potentados, los hombres más ricos de México, la oligarquía, los grandes corruptos a quienes con mucha puntería Andrés Manuel López Obrador bautizó como la mafia del poder”, señaló.
La referencia no es menor dentro de la narrativa política del obradorismo. Desde hace más de una década, el concepto ha sido utilizado para describir a grupos empresariales, financieros y políticos que, de acuerdo con el discurso de Morena, concentraron poder e influencia durante administraciones anteriores.
Desmarca su relación con Jorge Amílcar Olán
Otro de los puntos que abordó fue su relación con Jorge Amílcar Olán Aparicio, empresario que ha sido mencionado en diversas publicaciones periodísticas relacionadas con contrataciones y actividades comerciales.
López Beltrán afirmó que sí conoce a Olán, pero negó tener vínculos empresariales con él o con sus compañías.
Según explicó, la relación surgió hace años en Villahermosa por amistades en común y debido a que la esposa del empresario estudió con él durante la educación primaria.
Asimismo, aseguró que ni él ni integrantes de su familia intervinieron para favorecer a Olán o a cualquiera de sus empresas ante autoridades federales, estatales o municipales.
“Nunca tuvimos conocimiento ni intervenimos, ni recomendamos a nadie para obtener ningún tipo de contrato o negocio con la administración pública federal o local”, sostuvo.
Rechaza cualquier vínculo con el huachicol fiscal
El apartado más contundente del mensaje estuvo relacionado con las acusaciones sobre una posible relación con esquemas de huachicol fiscal, uno de los delitos que más atención ha recibido por parte de las autoridades federales en los últimos años debido a su impacto en la recaudación y en el mercado energético.
López Beltrán negó estar involucrado directa o indirectamente en cualquier actividad relacionada con este tipo de operaciones.
“Quiero negarlo categóricamente, ya que no tengo nada que ver con dichos delitos en los cuales perversamente me quieren inmiscuir”, declaró.
Además, sostuvo que existe una campaña de desprestigio basada en “mentiras, supuestos, difamaciones y mañosas conjeturas” cuyo objetivo sería vincularlo con actividades ilícitas sin pruebas documentales.
Niega contacto con funcionarios de Marina
Como parte de su defensa, el aspirante morenista también rechazó haber sostenido conversaciones o gestiones con funcionarios de la Secretaría de Marina, dependencia que ha sido mencionada en algunas versiones relacionadas con las investigaciones sobre contrabando y huachicol fiscal.
“Nunca he hablado con ningún funcionario de Marina ni de manera directa, ni por teléfono o por ninguna vía”, afirmó.
Añadió que no existe evidencia documental que acredite alguna participación suya o de personas cercanas en actividades ilegales vinculadas con combustibles, importaciones o redes de evasión fiscal.
El impacto político de la controversia
La polémica surge en una etapa relevante para Morena, donde diversos perfiles cercanos al expresidente López Obrador buscan competir por cargos de elección popular o fortalecer su presencia política rumbo a los próximos procesos electorales.
Aunque las declaraciones de López Beltrán buscan cerrar el paso a los señalamientos, el episodio evidencia cómo los familiares y colaboradores cercanos a figuras políticas de alto perfil enfrentan un nivel creciente de escrutinio público.
En particular, temas como tráfico de influencias, contrataciones gubernamentales, conflicto de interés y huachicol fiscal se han convertido en asuntos de alto impacto dentro de la discusión pública mexicana debido a sus implicaciones económicas, fiscales y políticas.
Un tema que seguirá en la agenda pública
La respuesta de Andy López Beltrán busca fijar una posición clara frente a las acusaciones que han circulado durante los últimos meses y que coinciden con su incursión formal en la competencia electoral. Mientras el aspirante niega cualquier relación con actividades ilícitas y atribuye los señalamientos a intereses políticos, la controversia se mantiene dentro de un debate más amplio sobre transparencia, rendición de cuentas y la influencia de personajes cercanos al poder en la vida pública mexicana.
Por ahora, el también exsecretario de Organización de Morena insiste en que no existen pruebas que sustenten las acusaciones en su contra y sostiene que las versiones difundidas forman parte de una estrategia para afectar su imagen política en pleno proceso electoral.
