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La revisión del T-MEC sigue su curso sin que los temas de seguridad, el combate al huachicol fiscal o los señalamientos contra figuras políticas mexicanas formen parte de las negociaciones comerciales con Estados Unidos. Así lo aseguró el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, al señalar que, hasta ahora, las conversaciones con Washington se mantienen enfocadas exclusivamente en asuntos económicos y comerciales.
La declaración ocurre en un momento particularmente relevante para México. Las exportaciones hacia Estados Unidos mantienen un fuerte dinamismo, mientras la administración del presidente Donald Trump continúa observando con preocupación el crecimiento del déficit comercial estadounidense frente a México. En este contexto, preservar las condiciones favorables del T-MEC se ha convertido en una de las principales prioridades de la política económica mexicana.
México busca separar comercio y seguridad
Durante su participación en la quinta plenaria de Morena en la Cámara de Diputados, Ebrard insistió en que la relación bilateral opera mediante diversos canales institucionales y que cada tema cuenta con su propia mesa de negociación.
Según explicó, los asuntos comerciales se discuten entre las autoridades económicas, mientras que los temas de seguridad, agua, finanzas y cooperación bilateral son atendidos por dependencias específicas del gobierno mexicano y sus contrapartes estadounidenses.
“Si estamos viendo temas comerciales, son comerciales”, afirmó el secretario al descartar que controversias relacionadas con seguridad hayan sido planteadas por funcionarios estadounidenses dentro de las negociaciones comerciales.
La postura busca enviar una señal de certidumbre a inversionistas y empresas que dependen del acceso preferencial al mercado estadounidense, especialmente en sectores como manufactura, automotriz, electrónica, agroindustria y dispositivos médicos.
La gran apuesta: proteger el acceso preferencial al mercado estadounidense
Más allá de la discusión política, la mayor preocupación del gobierno mexicano se encuentra en otro frente: mantener el trato arancelario preferencial que actualmente disfruta el país.
Ebrard destacó que México paga una tarifa promedio de apenas 3.4 por ciento para ingresar al mercado estadounidense, una ventaja competitiva significativa frente a otros socios comerciales de Estados Unidos.
Sin embargo, esta situación enfrenta crecientes presiones debido al extraordinario desempeño exportador mexicano.
El funcionario reveló que las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos registran un crecimiento superior al 24.6 por ciento, una cifra que refleja la fortaleza manufacturera nacional y los efectos de fenómenos como el nearshoring y la relocalización de cadenas productivas en Norteamérica.
No obstante, ese mismo crecimiento genera tensiones políticas en Washington.
El déficit comercial de Estados Unidos vuelve al centro del debate
Uno de los factores que más preocupa a las autoridades mexicanas es la visión de Donald Trump respecto a los déficits comerciales.
Desde su primera administración, el mandatario estadounidense ha sostenido que un déficit comercial elevado representa una desventaja económica para Estados Unidos y frecuentemente ha utilizado ese argumento para justificar medidas arancelarias o restricciones comerciales.
Para México, esta visión representa un desafío constante.
Mientras las exportaciones mexicanas aumentan y más empresas trasladan producción al país para abastecer el mercado estadounidense, el déficit comercial de Estados Unidos con México continúa ampliándose.
La situación genera una contradicción compleja: el éxito exportador mexicano fortalece el crecimiento económico nacional, pero al mismo tiempo puede convertirse en un argumento político para quienes impulsan mayores restricciones comerciales desde Washington.
De acuerdo con Ebrard, cada incremento en el déficit puede alimentar propuestas que incluyan tarifas más altas o mecanismos para limitar el crecimiento de las exportaciones mexicanas.
Sectores ganadores en el actual escenario comercial
Si el esquema actual se mantiene durante la revisión del T-MEC, varios sectores mexicanos podrían continuar beneficiándose de manera importante.
Industria automotriz
La industria automotriz sigue siendo uno de los principales motores de exportación del país. México se ha consolidado como un centro estratégico para la producción de vehículos, autopartes y componentes destinados al mercado estadounidense.
Manufactura avanzada
La fabricación de productos electrónicos, dispositivos médicos, maquinaria industrial y equipo tecnológico continúa atrayendo inversiones impulsadas por la cercanía geográfica con Estados Unidos.
Logística y transporte
El incremento en el comercio bilateral genera mayores oportunidades para operadores logísticos, empresas ferroviarias, puertos secos y compañías de transporte terrestre.
Parques industriales
El fenómeno de relocalización industrial mantiene una elevada demanda de espacios industriales en estados como Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Guanajuato, Querétaro y Estado de México.
Los riesgos para México en la negociación
A pesar del optimismo mostrado por la Secretaría de Economía, especialistas consideran que aún existen riesgos importantes.
Jorge Molina, experto en comercio internacional, señaló que las declaraciones de Ebrard deben analizarse dentro de un contexto político complejo.
El especialista considera que el hecho de que temas de seguridad no hayan aparecido formalmente en la mesa de negociación no significa que no puedan incorporarse posteriormente.
La preocupación surge porque Trump ha sostenido en diversas ocasiones que la seguridad económica y la seguridad nacional están estrechamente vinculadas.
Bajo esa lógica, asuntos relacionados con combate al crimen organizado, tráfico ilícito, control aduanero o contrabando podrían eventualmente utilizarse como herramientas de presión política durante las etapas finales de la negociación.
Además, Molina advierte que existen canales paralelos de comunicación entre ambos gobiernos donde determinados temas podrían discutirse fuera de las mesas formales del T-MEC.
México llega fortalecido a la siguiente ronda
A pesar de los desafíos, el gobierno mexicano considera que el país mantiene una posición favorable dentro del proceso de revisión.
Ebrard informó que recientemente sostuvo reuniones con autoridades de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y con funcionarios del Departamento de Comercio, además de anticipar un nuevo viaje a Washington en los próximos días.
La expectativa es que la cuarta ronda de conversaciones se celebre muy pronto, aunque todavía no existe una fecha oficial.
La estrategia mexicana busca resolver varios asuntos técnicos antes de entrar en una nueva etapa de negociación, lo que podría facilitar acuerdos más rápidos y reducir áreas de conflicto.
Para las empresas y los inversionistas, esta señal es relevante porque permite anticipar un entorno relativamente estable para las cadenas productivas instaladas en Norteamérica.
¿Qué significa esto para la economía mexicana?
La revisión del T-MEC se desarrolla en un momento de enorme importancia para México. El país se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de la reconfiguración global de las cadenas de suministro y ha logrado aumentar significativamente sus exportaciones hacia Estados Unidos.
La buena noticia es que, según la Secretaría de Economía, los temas de seguridad y controversias políticas no están afectando actualmente las conversaciones comerciales.
Sin embargo, el verdadero desafío será conservar las ventajas competitivas que han permitido a México consolidarse como el principal socio comercial de Estados Unidos en varios sectores estratégicos.
A medida que crecen las exportaciones mexicanas y aumenta el déficit comercial estadounidense, también se incrementa la presión política en Washington para revisar las condiciones de acceso al mercado.
Por ahora, la separación entre comercio y seguridad parece mantenerse. No obstante, conforme avancen las negociaciones, México deberá equilibrar cuidadosamente sus intereses económicos con las prioridades políticas de su principal socio comercial. El resultado de este proceso será determinante para la inversión, la competitividad industrial y el crecimiento económico del país durante los próximos años.
