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¿Qué necesitan las niñas, niños y jóvenes para florecer? ¿Y cómo pueden los ecosistemas educativos apoyar mejor ese desarrollo? Estas fueron las preguntas que guiaron el simposio internacional “Reimaginando los sistemas educativos a través de la investigación y acción colaborativa: aprendizajes desde América Latina y el Caribe”.
Durante la apertura del evento, se destacó que los desafíos educativos que enfrenta la región requieren nuevas formas de construir conocimiento y generar soluciones. Las decisiones tomadas lejos de las comunidades y de las escuelas con frecuencia impiden que se resuelvan los problemas cotidianos de manera efectiva. Reimaginar estos modelos implica transformar profundamente el método tradicional en el que se diseñan las políticas. Es indispensable cuestionar quién produce el saber y cómo se construyen soluciones colectivas con la participación de todos los actores involucrados.
El trabajo colaborativo
Para la organización Educación para Compartir, este diálogo posee un valor fundamental gracias a las iniciativas desarrolladas en los últimos años junto con Brookings Institution. A través de la investigación participativa, se ha demostrado que la evidencia no surge únicamente de centros especializados, sino también de los propios docentes.
La construcción colectiva del saber se consolida como un requisito indispensable para alcanzar transformaciones duraderas. Cuando el proceso es compartido, se genera mejor evidencia y se fortalecen las relaciones dentro de toda la comunidad.
Sistemas del siglo pasado
Por su parte, representantes del Center for Universal Education señalaron que las estructuras actuales aún responden a realidades del pasado. El verdadero reto radica en definir cuál debe ser el propósito de la enseñanza y reconstruir el entorno a partir de una visión compartida.
Se enfatizó la importancia de diseñar estrategias tomando en cuenta el contexto de cada localidad en lugar de imponer cambios de forma aislada. La experiencia demuestra que las reformas que vienen desde arriba no funcionan si no consideran las experiencias de las y los jóvenes.
Alianzas para el futuro
Este encuentro forma parte de una iniciativa global que recopila aprendizajes en diversos países para diseñar entornos más resilientes. El mensaje final es claro: transformar la realidad actual requiere escuchar más voces y generar alianzas sólidas entre la práctica y la política pública.
Finalmente, se recordó el impacto de metodologías basadas en el juego que logran conectar la emoción con el pensamiento. A lo largo de casi dos décadas, este enfoque ha demostrado que la ciudadanía global se construye convirtiendo el aprendizaje en una acción con propósito.
