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La economía mexicana avanza hacia una mayor internacionalización, pero su infraestructura financiera sigue operando con procesos lentos, costosos y fragmentados. Datos de organismos como SWIFT, Banco Mundial, Banxico, INEGI, CNBV y UIF revelan que México enfrenta retos estructurales para mover dinero entre países, operar divisas dentro del territorio nacional y acceder a liquidez empresarial en tiempo real.
Transferencias internacionales
Según SWIFT, una transferencia superior a 100,000 dólares puede tardar entre uno y cinco días hábiles, involucrar hasta tres bancos corresponsales y fragmentar la trazabilidad en cada etapa. El Banco Mundial estima un costo promedio de 6.2% del monto enviado, mientras que bancos como HSBC y Citi aplican “lifting fees” de 15 a 35 dólares por intermediario. Además, Deloitte señala que 37% de las transferencias sufre demoras o validaciones adicionales. Para empresas que compiten globalmente, estos tiempos y costos son cada vez menos sostenibles.
Compra y venta de dólares en México, spreads elevados y riesgos regulatorios
El acceso legal y seguro a dólares dentro del país continúa siendo un desafío. Datos de Banxico y PROFECO indican que el spread bancario en ventanillas oscila entre 1.5% y 3.2%, mientras que en casas de cambio puede llegar al 6%. A esto se suma un componente regulatorio complejo: CNBV y SAT reportan más de 1,500 entidades operando sin licencia formal, y la UIF señala que 47% de los reportes de operaciones inusuales provienen de actores no regulados. Esta falta de control no solo eleva costos, también incrementa riesgos operativos.
Liquidez empresarial
La Encuesta de Crédito Empresarial de Banxico revela que un crédito puede tardar entre tres y seis semanas en aprobarse. Además, 46% de las empresas no obtiene crédito cuando lo solicita, según INEGI; 57% declara tener flujo insuficiente para operar, de acuerdo con KPMG; y una de cada tres empresas exportadoras necesita liquidez en dólares de manera recurrente, según COMCE. Este rezago limita la capacidad de crecimiento y competitividad del país.
Remzy, una nueva infraestructura financiera para México
Ante estos desafíos surge Remzy, un operador financiero internacional que propone un modelo distinto al de las entidades tradicionales: una infraestructura regulada de movilidad financiera diseñada para conectar a México con Estados Unidos, Europa y Asia mediante procesos más rápidos, transparentes y multimoneda. A diferencia del sistema actual, Remzy integra en una sola plataforma transferencias internacionales con trazabilidad completa, operaciones entre dólares y pesos bajo un marco regulatorio formal y acceso inmediato a liquidez en USD y MXN.
“No estamos construyendo un producto financiero; estamos construyendo infraestructura. Nuestro objetivo es conectar a México con los principales centros financieros del mundo con la velocidad, transparencia y regulación que exige el comercio global”, afirma Michel Domínguez Morales, cofundador de Remzy.
Regulación binacional y expansión global
Remzy opera bajo un esquema binacional de supervisión: en México está regulada por la CNBV y sujeta a la normativa de CONDUSEF; en Estados Unidos está registrada como Money Service Business ante FinCEN y supervisada por autoridades financieras. Esta estructura permite ofrecer trazabilidad, cumplimiento normativo y seguridad operativa en ambos lados de la frontera, un diferencial clave para empresas que realizan comercio internacional, exportaciones y pagos corporativos. Con oficinas en Ciudad de México, Querétaro y Miami, la compañía proyecta su expansión hacia Europa y Asia en 2026, habilitando conectividad financiera con hubs globales y operaciones en MXN, USD, EUR, CNY, HKD y SGD.
