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Con una derrama estimada de USD 3,000 millones, el Mundial 2026 será clave para el crecimiento económico de México, modernización de estadios y posicionamiento global, de acuerdo con Guillermo Goñi, Socio de Deal Advisory & Strategy, y Raimundo Rodríguez, Gerente de Deal Advisory & Strategy de KPMG México.
“El Mundial de 2026 ofrece una oportunidad económica única para nuestro país, potenciada por la modernización de espacios deportivos que asegurarán tanto la calidad del evento como un legado que perdure en el tiempo,” destaca el análisis.
El Mundial como motor económico global
La celebración del Mundial 2026 representa una oportunidad económica excepcional para México. Más allá del espectáculo deportivo, este evento atraerá a millones de visitantes y aficionados, impulsando sectores clave como la infraestructura, el turismo, la tecnología y el consumo.
Lecciones de ediciones anteriores: Rusia y Catar como referencia
Los antecedentes son claros. En 2018, Rusia generó ingresos por aproximadamente USD 5,400 millones, mientras que Catar alcanzó los USD 7,600 millones en 2022. Estos resultados evidencian que un Mundial bien gestionado puede convertirse en un catalizador de desarrollo económico, mejorando la marca-país y atrayendo inversiones internacionales.
México ante una derrama económica histórica
Se estima que el Mundial 2026 podría generar una derrama económica cercana a los USD 3,000 millones en México, impulsada por la llegada de más de cinco millones de visitantes. Este flujo beneficiará directamente a sectores como la hotelería, la gastronomía, el transporte y el comercio local.
La cercanía geográfica y horaria con Estados Unidos y Canadá, países coanfitriones, facilitará la afluencia de turistas. Además, el legado de las ediciones de 1970 y 1986 sigue vivo en la memoria de los aficionados, lo que añade un componente emocional y cultural al atractivo de México como sede.
Tecnología, consumo y soluciones inteligentes: nuevos protagonistas
El Mundial no solo demanda estadios modernos, sino también soluciones tecnológicas avanzadas. Se requerirán sistemas de transporte eficientes, plataformas de análisis de datos, herramientas de seguridad y conectividad de alto nivel. Esto abre oportunidades para empresas especializadas en innovación y servicios digitales.
En el ámbito del consumo, se espera un aumento significativo en la demanda de productos locales, mercancía deportiva y experiencias turísticas, lo que permitirá establecer alianzas estratégicas en sectores como el retail y la producción nacional.
Modernización de estadios: clave para el éxito y el legado
La infraestructura deportiva será uno de los pilares del evento. El Estadio Azteca está siendo remodelado con mejoras en capacidad, tecnología, áreas de prensa y zonas para aficionados. En Monterrey, el estadio con certificación LEED está siendo adecuado para cumplir con los estándares FIFA. Guadalajara también moderniza su recinto con iluminación LED, sonido envolvente y conectividad avanzada.
Estas inversiones no solo buscan cumplir con los requisitos del Mundial, sino transformar los estadios en centros de entretenimiento multifuncionales, capaces de albergar eventos durante todo el año.
México en el contexto del T-MEC: una vitrina continental
Compartir la sede con Estados Unidos y Canadá convierte al Mundial en una plataforma de integración regional, alineada con los objetivos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Ciudades como Dallas, Houston y Los Ángeles ya cuentan con recintos de clase mundial, lo que eleva el estándar y la visibilidad del evento.
México tendrá la oportunidad de mostrar su liderazgo turístico, deportivo y cultural ante una audiencia global estimada en más de 5,000 millones de espectadores, consolidando su imagen como potencia regional.
Impacto a largo plazo: infraestructura y desarrollo urbano
Más allá del evento, el Mundial puede dejar un legado duradero si se gestiona con visión estratégica. Las inversiones en infraestructura deportiva y civil no solo atenderán la demanda del torneo, sino que posicionarán a México como destino para futuros eventos internacionales.
Con una planificación adecuada, el Mundial 2026 puede convertirse en un impulsor de crecimiento urbano, generación de empleo y atracción de capital, fortaleciendo el desarrollo económico del país en el mediano y largo plazo.
