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En materia tributaria, pocas cosas generan tanta atención entre pequeños empresarios, profesionistas y emprendedores como los cambios al Régimen Simplificado de Confianza (RESICO). Las propuestas que comienzan a perfilarse para 2027 envían una señal relevante: la autoridad fiscal parece reconocer que la simplificación administrativa sigue siendo una de las herramientas más eficaz para fomentar la formalidad, ampliar la base de contribuyentes y fortalecer la recaudación sin recurrir a incrementos en las tasas de impuestos.
El RESICO, creado en 2022, ha logrado posicionarse como un mecanismo atractivo para millones de contribuyentes gracias a la facilidad de cálculo y pago del ISR. De acuerdo con las propuestas analizadas, uno de los ajustes más significativos sería elevar el límite anual de ingresos para personas físicas de 3.5 millones a 5 millones de pesos. La modificación permitiría que negocios en expansión continúen dentro de un esquema simplificado aun cuando sus ventas registren un crecimiento importante.
La medida tendría impacto directo en miles de actividades económicas. Talleres mecánicos, restaurantes, fondas familiares, pequeños comercios, negocios de barrio y profesionistas independientes podrían mantener los beneficios del régimen durante una etapa crítica de crecimiento. En la práctica, se trata de un incentivo para que los contribuyentes no perciban el desarrollo de su actividad económica como un riesgo fiscal.
Otro elemento interesante es la propuesta de adecuar la tabla para la determinación de pagos mensuales, elevando de 3.5 a 5 millones de pesos el monto máximo de ingresos al que se aplicaría la tasa correspondiente dentro del régimen. Este ajuste busca que el crecimiento de los ingresos encuentre correspondencia con una estructura tributaria más acorde con la realidad económica de los contribuyentes.
Además, se propone que los pagos provisionales efectuados por quienes posteriormente excedan el límite permitido se consideren pagos definitivos. Aunque pudiera parecer un ajuste técnico, representa una mejora significativa en términos de certeza jurídica, ya que evita correcciones complejas y posibles diferencias fiscales derivadas de cambios posteriores en la situación del contribuyente.
Quizá uno de los cambios más esperados sea la posibilidad de regresar al RESICO para quienes hayan salido del régimen por incumplimientos fiscales. La propuesta plantea que los contribuyentes puedan reincorporarse siempre que regularicen su situación, se encuentren al corriente en sus obligaciones y cumplan con los requisitos legales aplicables. La medida elimina el carácter prácticamente permanente de la exclusión actual y privilegia la corrección sobre la sanción.
En el caso de las personas morales, también se observan señales de apertura. La propuesta contempla aumentar de 35 a 50 millones de pesos el límite de ingresos para acceder a determinados beneficios del régimen, siempre que las empresas se mantengan al corriente en sus obligaciones fiscales. Esto ampliaría el universo de contribuyentes que podrían beneficiarse de mecanismos de simplificación administrativa y planeación financiera.
Las expectativas fiscales para 2027 revelan una tendencia interesante: menos obstáculos burocráticos y mayores incentivos para permanecer en la formalidad. Más allá de su eventual aprobación, estas propuestas reflejan un cambio de visión que busca acompañar el crecimiento de los contribuyentes, en lugar de penalizarlo. En una economía que demanda certidumbre para invertir y generar empleo, la simplificación fiscal podría convertirse nuevamente en una de las herramientas más valiosas para impulsar el desarrollo económico de México.
