The Phone House

(Imagen Facebook @The Phone House)

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En sus inicios, The Phone House se destacó como un emporio en la venta de tiempo aire y telefonía móvil. Bajo la dirección de Bernardo Romando García y su esposa Aitana García Hernández, la empresa se convirtió en uno de los distribuidores autorizados más grandes de Telcel. Sin embargo, su historia está marcada por una serie de decisiones y eventos que llevaron a su declive.

The Phone House comenzó como un negocio modesto, vendiendo tiempo aire y teléfonos móviles. Gracias a su visión y estrategia, rápidamente se posicionaron como líderes en el mercado, logrando acuerdos millonarios con Telcel y expandiendo su presencia en todo el país.

Con el tiempo, la empresa diversificó sus operaciones, incursionando en la comercialización de dominios en campañas políticas. Este movimiento les permitió establecer conexiones con partidos políticos de diferentes colores, asegurando su influencia y cobertura en todo el territorio nacional.

La Era de Bernardo Romando García y Aitana García Hernández

Bajo el liderazgo de Bernardo y Aitana, la familia García Hernández experimentó un ascenso meteórico en su fortuna. Se acostumbraron a un estilo de vida lujoso, con vacaciones en la Toscana, veranos en yates, propiedades en Miami y coches de alta gama.

Sin embargo, este estilo de vida extravagante no fue sostenible. Cuando el Ing. Slim, su principal socio, descubrió que estaban obteniendo ganancias millonarias a sus expensas, decidió recortarles todo apoyo. Esto marcó el inicio del declive de The Phone House.

La Caída y las Consecuencias

A pesar de la disminución en los ingresos, los García Hernández no ajustaron su estilo de vida. Continuaron acumulando deudas, que eventualmente superaron los 400 millones de pesos. Sus propiedades fueron embargadas y enfrentaron múltiples demandas.

La situación se agravó cuando la Fiscalía General de Justicia de la CDMX emitió una orden de aprehensión contra Bernardo y Aitana. Además, se notificó al Instituto Nacional de Migración (INM) para que emitiera una ficha roja, impidiéndoles salir del país.

La historia de The Phone House es ejemplificadora de lo que no se debe hacer cuando un negocio enfrenta dificultades financieras. La falta de ajuste en su estilo de vida y las malas decisiones llevaron a su caída, dejando una lección importante para futuros empresarios.

Darío Celis