IA para reclutamiento, un enemigo de la innovación en las startups

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La inteligencia artificial irrumpió en nuestras vidas con la promesa de hacer ‘la talacha’ y facilitar nuestras actividades. Desde crear resúmenes de libros escolares y adaptar fórmulas de Excel hasta gestionar las finanzas corporativas y reabastecer inventarios, todo lo que antes tomaba horas, ahora se puede lograr en segundos y con el mínimo esfuerzo.
Esta revolución lo ha impactado todo, incluidas las áreas de reclutamiento de muchas empresas. Desde hace un par de años, las soluciones de IA se han convertido en un primer filtro para muchos procesos de selección y han aprendido a descartar a candidatos cuando, en el papel, no cumplen con el perfil. Así, es posible ahorrar muchas horas hombre y “garantizar” (súper entre comillas) que quien cubra la vacante se adapte bien al puesto.
Pero esta optimización en el proceso viene a un costo alto que solo las grandes empresas pueden asumir: mantener en procesos de reclutamiento a quienes, en papel, pueden demostrar su paso por determinada área, pero que no necesariamente pueden aplicar enfoques multidisciplinarios para optimizar su trabajo.
Ese es un lujo que las startups, por su naturaleza misma, no se pueden permitir, sobre todo en los primeros años. Después de todo, ¿cómo se puede encontrar a gente que “piense afuera de la caja” cuando los procesos se acotan y premian a quienes viven dentro de esa caja?
Con esto no quiero decir que no deba haber experiencia previa o filtros estrictos —eso es y será necesario para la salud de la empresa—, sino que debe haber un ojo humano desde el primer momento para ver el potencial en un candidato que, hoy por hoy, ni la inteligencia artificial más entrenada puede identificar.
Esto es clave, en particular para un sector que se precia de encontrar nuevas oportunidades y de sanar dolores tan normalizados que sus clientes dejaron de verlos, y explorar el potencial de las ideas, de los equipos, sin importar su procedencia.
¿Cuántos fundadores o directivos estarían hoy en el ecosistema startup si su perfil hubiera sido filtrado por una IA de reclutamiento? Muchos menos de los que hoy le dan vida al sector. Tal vez, gente como Luis von Ahn, ingeniero y profesor de computación, no habría dado el perfil para dirigir Duolingo. O a Ricardo Weder le habría llegado un correo automatizado de “gracias pero no das el fit“ para Jüsto por falta de experiencia en retail.
En un sector tan activo, tan fresco y tan innovador como el startup, siquiera pensar que fundadores y líderes tan destacados pudieran haber sido descartados es ridículo. Pero a medida que los reclutadores talentosos se repliegan ante tecnología que no entiende su arte, el riesgo sigue latente.
Por supuesto, es una tarea difícil e implica la “talacha” de encontrar una aguja en un pajar, pero vale la pena sumar a quienes tienen hambre por hacer crecer el sector, sin importar que hayan sido veterinarios antes que ingenieros. Eso es lo que promueve la innovación y genera la disrupción.
Al final, la cosa es acordarse que la pasión siempre está “fuera de la caja”.